La TARCOTECA Contrainfo

Sabremos que nuestro prograda de desinformación se ha completado
Cuando todo lo que crea el ciudadano estadounidense sea falso. William Casey, director de la CIA 1981
Únete a la Resistencia, contacta con tus grupos locales. Envía portaciones, participa, comenta. By Pablo Heraklio & cols. Tarcoteca@riseup.net

martes, 31 de marzo de 2015

Nuevo golpe represivo, “Operación Pandora” – 26 personas detenidas en Granada, Barcelona, Madrid y Palencia

Hoy 30.3.2015, un nuevo disgusto ensombrecía el sol matutino. La policía nacional, una vez más, allanó varias viviendas y centros sociales okupados en las ciudades de Barcelona, Madrid, Granada y Palencia, efectuando un total de 17 registros (de los cuales 6 serían en centros sociales y espacios libertarios), que se saldaron con hasta 14 detenciones, acusando a las personas detenidas de ser supuestas miembros de una “organización criminal” y de colocar varios artefactos explosivos o incendiarios, además de acusarlas de haber participado en la planificación (que no en la ejecución) de los ataques contra la Basílica del Pilar, en Zaragoza, y contra la Catedral de la Almudena, en Madrid, reivindicados ambos por el llamado “Comando Insurreccional Mateo Morral”, y de los cuales también se acusa a lxs compañerxs Mónica Caballero y Francisco Solar, que permanecen encarceladxs.

Según informaron fuentes afines y conocidxs en Madrid, se registraron al menos tres centros sociales okupados (La Quimera en Lavapiés, La Enredadera en Tetuán y La 13/14 en Vallecas). En La Quimera, los maderos habrían irrumpido tirando la puerta abajo con uno de sus furgones. Allí, trincaron a 15 personas, una de ellas con una orden de detención por este caso y las 14 restantes por un supuesto delito de resistencia (lo que eleva el número de detenciones de hoy a 26). Las detenidas deberían pasar a disposición de la Audiencia Nazi-onal el miércoles.

Según la prensa burguesa (es decir, según la policía), lxs 14 detenidxs (9 en Madrid, 3 en Barcelona y 2 en Palencia) por pertenencia a esa supuesta organización criminal serían presuntxs miembros de los GAC, Grupos Anarquistas Coordinados, un colectivo editorial abierto y público que tras editar el libro “Contra la Democracia” (del que tenéis una reseña y enlace de descarga en este blog aquí) fue convertido por la Audiencia Nacional en organización terrorista, sin prueba ni base alguna. No contentos con esto, en el medio burgués estatal TVE definen a los GAC como (ojo al dato a continuación) “filial española de los italianos FAI/FRI”. Es curioso, pues cualquiera que haya revisado un poquito los comunicados y funcionamiento de la Federación Anarquista Informal llegará sin dificultad a la conclusión de que se trata de un nombre que puede ser reivindicado por células y grupos informales que se reconozcan en unas bases comunes, al estilo del Frente de Liberación Animal. FAI/FRI (Federación Anarquista Informal / Frente Revolucionario Internacional) no sólo no es una organización firme y estructurada como quieren hacer creer los perio-listos de turno, sino que tampoco es italiana. Que en 2003 surgiera en Italia la propuesta de la Federación Anarquista Informal, y que algunos años después en Grecia se anunciase el proyecto de FAI/FRI, intentando revitalizar aquel planteamiento, no significa que esa “organización” sea italiana o griega, dado que, a estas alturas, bajo las siglas FAI/FRI se han reivindicado ataques en países de los cinco continentes (Indonesia, Chile, México, EE.UU., Argentina, Bolivia, Grecia, Italia, Reino Unido, Rusia…).

También se han podido leer otras sandeces en las “noticias” de otros medios de comunicación como el periódico El Mundo, que afirma, en la cobertura de este hecho publicada en su versión digital, que algunxs de lxs detenidxs son (copio y pego textualmente) “integrantes del grupo radical anarquista Bloque Negro (Black Block) de Madrid”. A mí me gustaría saber cuándo el Black Block dejó de ser una táctica militante para manifestaciones masivas (empleada por diferentes corrientes y movimientos, incluyendo desde anarquistas y autónomos hasta grupos neonazis) para convertirse en un grupo anarquista con miembros y todo. En serio, explicádmelo.

En la misma noticia de El Mundo se dice que el secretario de Estado, Francisco Martínez, ha anunciado que esta operación se trataría de “una operación más de la lucha contra todos los tipos de terrorismo”. Se ve que, sin embargo, se les ha olvidado combatir al terrorismo de Estado, el que echa de sus casas a miles de familias, el que elabora montajes ridículos con los que encarcelar y separar de nuestro lado a nuestrxs amigxs y compañerxs, el que tortura y mata en comisarías y prisiones, el que ahoga migrantes en el Estrecho y legaliza las devoluciones en caliente, el que bombardea países extranjeros matando poblaciones enteras por petróleo y beneficios, el que protege las infraestructuras que devastan la Tierra y acaban con la poca Naturaleza que nos queda, en un mundo aséptico y artificial de cableados y autopistas donde nuestros sueños se precipitan a Alta Velocidad al vacío.
De todas maneras, no esperamos nada de vosotrxs. No nos hacemos ilusiones con ningún cambio que no proceda de nuestra auto-organización y sublevación. El Estado, el Capital, la Autoridad en todas sus formas y expresiones, internas y externas a nosotras mismas, son nuestras enemigas en una guerra que no ha hecho más que comenzar.

No vamos a caer en victimismos patéticos, ni a valorar la inocencia o la culpabilidad de nuestras compañeras. Ese es su lenguaje, no el nuestro, como se ha dicho infinidad de veces antes. A nosotrxs no nos importa. Sean “inocentes” o “culpables”, las queremos libres. Las queremos a nuestro lado. Las queremos porque luchan y no agachan la cabeza, porque entienden el significado de la solidaridad, y de la coherencia entre pensamientos y actos, y escogen el camino complicado porque es lo justo y porque no aguantan este mundo enjaulado. Las queremos porque son de las nuestras, conocidas o no. Las queremos porque han sido ellas pero podríamos ser nosotras, cualquiera de las que observan una sociedad construída sobre injusticias y miserias, y no pueden, ni quieren, mirar a otro lado.

Se avecinan tiempos difíciles, la Ley Mordaza y la reforma del Código Penal, recientemente aprobadas de manera definitiva, nos aseguran un futuro cercano de penurias y represión. Nos quieren calladas, rendidas, sumisas, aterrorizadas, porque en un momento en el que su eternidad se tambalea y ya no tienen a ETA para justificar cualquier abuso represivo, necesitan nuevas amenazas fantasma. Las anarquistas, el fundamentalismo islámico, les da igual, porque el objetivo es crear nuevos enemigos internos de la sacrosanta Democracia para atemorizar a la población justificando así el aumento exponencial de la presencia policial en las calles, de los controles y las intromisiones en nuestras vidas, sus atrocidades y sus restricciones, porque una debacle como ésta sólo puede sostenerse mediante el miedo y las mentiras. Ya dijo Goya que “el sueño de la razón produce monstruos”.

No obstante, sobre las dificultades planteadas nos encontramos, nos conocemos, compartimos momentos de desobediencia y negación del orden existente, y continuamos avanzando, haciéndonos fuertes, perdiendo el miedo poco a poco y dejando de contener las lágrimas para transformar la tristeza y la impotencia en rabia. Porque la lucha y la revuelta son el único camino…

¡Abajo los muros de las prisiones!
¡Todo continúa!
¡Solidaridad en todas partes con todas las presas en lucha!

viernes, 27 de marzo de 2015

Llamada a la Solidaridad Internacional: Segunda Fase en Kobane. Resistencia y Necesidades

Fuente- Kobane’s Second Phase: Resistance and Necessities IFA [en] visto en Libcom [en] y en la tarcoteca [es]

Después de 134 días de feroz resistencia y defensa las mujeres, hombres y combatientes, con el apoyo y la solidaridad de millones de personas en todo el mundo, por fin han derrotado el cruel ataque de ISIS y liberado su localidad de Kobane.


Esto no fue sólo una derrota para ISIS y su sueño de establecer un Califato Islámico. También se ha destruido el sueño del aliado del ISIS, el actual gobierno turco, y sus ansias de resucitar el imperio Neo-Otomano.

El ataque a Kobane era una guerra de proximidad puesta en marcha por el ISIS en nombre de los regímenes regionales y otros [poderes más oscuros] en contra de las valientes personas de Kobane y la AutoAdministración Democrática (DSA).

Esta guerra ha dejado un gran impacto social y psicológico en el pueblo de Kobane  e incluye a las personas que salieron de la ciudad y buscaron refugio en las regiones vecinas.

La guerra no ha terminado todavía. El ISIS todavía está intimidando y amenazando a los pueblos de los alrededores Kobane con sus misiones de terror y propaganda. Obviamente, esta amenaza se mantendrá hasta su erradicación total de la región.

Nos encontramos ahora en la segunda etapa de la resistencia, y esto es hacer frente a las secuelas de la guerra. La eliminación de las minas terrestres, bombas sin explotar y explosivos. Claramente, esta operación no la pueden afrontar las gentes de Kobane. Se necesita apoyo técnico y conocimientos.

Para reconstruir Kobane:
La gente de esta ciudad necesitan la solidaridad internacional de la vasta mayoría de los pueblos del mundo con el fin de salvar a la AutoAdministración Democrática. Esta es la única manera de proteger la revolución. Hacer que las entidades financieras internacionales y las grandes corporaciones ayuden en la reconstrucción de la ciudad no es la mejor opción. De hecho este enfoque, como la historia nos dice, bien podría resultar en la destrucción total de la revolución.

Algunas sugerencias para la solidaridad y el apoyo internacional en la reconstrucción de Rojava:


1- La formación de comités y asociaciones para recoger el dinero, materiales de reconstrucción y de limpieza del medio ambiente, especialmente para Kobane.

2- Apertura de cuentas bancarias para la donación y hacer contribución bajo el control de los grupos de Solidaridad con Rojava de ciudades y países.

3- La formación de los diferentes grupos y comités en los pueblos de los países en los que sea posible la recogida de cualquier cosa, cualquier material que Rojava se pueda utilizar para reconstrucción. Asegurar que todo lo recogido sea transferido de forma rápida y segura a Rojava. Establecimiento de almacenes en las fronteras de la región del Kurdistán de Irak, Irán y Turquía antes de transferirlos a través de la apertura del corredor humanitario de Rojava.

4- Recogida de equipos de hospitalario y medicina para los tres cantones de Rojava: Jazeera, Kobane y Efrin.

5- La construcción de escuelas, hospitales, lugares de recreo y lugares especiales para la rehabilitación y apoyo psicológico a las víctimas de la guerra y los refugiados.

6- Proporcionar líneas telefónicas independientes y conexión a Internet para los tres cantones: Efrin, Jazerra y Kobane, no depender más de las líneas telefónicas de los países vecinos, la líneas y conexión a Internet debe estar fuera de su control.

7- Lograr que los voluntarios capaces de ayudar física y mentalmente puedan llegar allí con el fin de participar directamente a apoyar a las personas y en la reconstrucción de Kobane y el resto de Rojava.

8- Permitir que los voluntarios expertos en los campos de energía, la agricultura, las industrias y la construcción de edificios puedan participar y ofrecen todo aquello de lo que son capaces.

9- Cualquier paso que se realice debe ser en consultado a la población local de Rojava, que participa en Comunas, y el resto de los otros grupos locales, con la coordinación popular del DSA, y ellos deberían ser los encargados de tomar las decisiones.

10- Vemos el apoyo y la solidaridad hacia Rojava como un deber práctico naturales de lxs anarquistas. Esperamos que las sugerencias anteriores y algunos más de otros camaradas sean puestos en práctica. Creemos que este trabajo práctico no debe estar sólo relacionado con Rojava, puede considerarse para cualquier lugar del mundo, especialmente aquellos lugares que han sido destruidas por la guerra. Esta puede ser una evidencia de que lxs anarquistas trabajan en la reconstrucción de la sociedad en todos los aspectos de la vida.


Creemos que nada es perfecto y ni está libre de críticas, por lo que hacemos estas sugerencias. Esperamos que nuestras sugerencias creen debates y discusiones entre todos los compañeros anarquistas. También nos gusta hacer hincapié en que nuestras sugerencias no son sólo relativas a Kobane / Rojava porque es posible que nos enfrentamos a las mismas tareas en otras partes de este mundo en el futuro cercano.


Foro Anarquista de Kurdistán (KAF), 04 de febrero 2015

Desde la tarcoteca todo el apoyo y difusión para el proyecto del pueblo kurdo. Sin barreras, sin fronteras, sin amos, sin dioses. Sin cadenas. Salud!

Para saber más:
COMITÉ DE SOLIDARIDAD CON ROJAVA Y EL PUEBLO KURDO
La tarcoteca: El giro del pueblo kurdo hacia las ideas libertarias. El Confederalismo Democrático 2015
El pueblo kurdo y la resistencia en Kobane | Periódico Diagonal 2015
Kurdistán: “Después de la victoria en Kobane, ahora vamos por la unidad de los tres cantones en Rojava” + Constitución de las comunidades autónomas kurdas de Rojava 2015
La solución sin Estado: Institucionalización del Socialismo Libertario en Kurdistán - Portal OACA 2015
Interview with the Kurdistan Anarchists Forum (KAF) about the situation in Iraq/Kurdistan [en] 2014
Solidaridad con la resistencia del pueblo kurdo en Kobane 2014
Kurdistan Anarchist Forum [en]
FAQ about the Kurdistan Anarchist Forum | Tahrir-ICN [en] 2013

¡Ha nacido la Federación Anarquista Centroamericana y del Caribe!

El Libertario: ¡Ha nacido la Federación Anarquista Centroamericana y del Caribe!
Post in english

Luego de varios meses de preparación, debates pre-congresual y de hacer el llamado al primer congreso para la conformación de la Federación Anarquista Centroamericana y del Caribe (F.A.C.C.), nos hemos reunido varixs compañerxs de diferentes países y realidades del área de Centroamérica y del Caribe (y observadores internacionales) en la ciudad de Santiago de los Caballeros los días 21 y 22 de marzo del año en curso, para contrastar ideas, conocernos, establecer diferencias y afinidades. Expresamos nuestra satisfacción porque se ha fundado la F.A.C.C. Un canal para la solidaridad y colaboración de los anarquistas en el área, trascendiendo las limitantes fronterizas que el capitalismo y los estados nos imponen, una federación de tendencias que busca avivar las relaciones entre los diversos colectivos de la región y su diáspora.


Inicialmente los miembros que forman parte de la Federación son: Taller Libertario Alfredo López (TLAL) de Cuba, Kiskeya Libertaria de Dominicana, Compañerxs de Puerto Rico, El Salvador, Bonaire y Miami (Hay grupos que quisieron participar en la F.A.C.C. incluso ser miembros, pero por diversidad de situaciones no pudieron estar y ser parte de la Federación hasta el momento).

La federación está basada en los principios de el consenso, la solidaridad y aceptando la diversidad de las individualidades y los colectivos en sus tendencias y prácticas, se centra en las actuaciones críticas y el estudio en el marco de las dos regiones, se caracteriza por ser una federación con una organización horizontal.

De acuerdo a las decisiones en consenso, se acuerda que los criterios de afiliación son los siguientes:

    Que la individualidad y/o colectivo se autodenomine anarquista.

    Que el individuo o colectivo actúe en manera horizontal.

    Que unx de los miembrxs activos de la federación se haga garante de la individualidad o colectivo solicitante.

    Que exista unanimidad en consenso para el ingreso de la individualidad o colectivo a la federación.

    La individualidad o colectividades solicitantes para el ingreso a la federación tendrá que esperar como máximo de tiempo dos meses para lograr la unanimidad en consenso.

La Federación tiene por el momento un comité de manera consensuada que es; Comité de comunicaciones, y tres comités creados por individualidades voluntariamente que son; Comité “Anti-represivo”, comité “Anti-nacionalista” y comité “Autogestionario”.

La conformación de la Federación marca un hito en la historia de los movimientos anarquistas en las regiones, dado que nunca antes existió un espacio para compartir las experiencias y trabajar en conjunto de manera crítica.

Hemos elegido el camino de la libertad y la horizontalidad y esperamos que nuestros compañerxs afines de todos los rincones nos acompañen en esta nueva travesía hacia un ideal antiguo pero constantemente renovado, ¡hacia la anarquía!


martes, 24 de marzo de 2015

Pensamiento: Tolerar al intolerante. Sobre la respetabilidad de todas las ideas

¿Debe un tolerante tolerar al intolerante? En tal planteamiento paradójico está inmersa nuestra sociedad, una llave de la que no puede deshacerse sin reconocer una dolorosa realidad.
En este sentido me duele reconocer mi intolerancia. Maldito monstruo antisocial!
Salud! PH

lunes, 23 de marzo de 2015

Efecto "Charlie Hebdo": aprobado el Patriot Act Francés. Ley de Espionaje contra todos los franceses por "terroristas potenciales"

Los atentados de falsa bandera son una manera fácil de aprobar todo tipo de leyes y adoptar las más peregrinas medidas. Lo único que hay que hacer es agitar los Media con titulares y manipular las investigaciones, como en el 11-S o el 11-M. En España el atentado de Charlie Hebdo supuso la aprobación de un pacto de estado antiyihaidista aprobado a la carrera por los partidos más corruptos, PP y PSOE, la  Ley Orgánica de Seguridad Nacional, anteproyecto de enero de 2015, Ley de Protección Civil de diciembre de 2014 y el asentamiento de la Ley Mordaza.

El próximo atentado perpetrado por las fuerzas reaccionarias en España podría suponer la adopción de medidas como las siguientes adoptadas en Francia, aunque mucho nos tememos que aquí no necesitan leyes para aplicar los mismos procedimientos. Sobre Europa pende la espada del fascismo arraigado en las distintas instituciones.

El Estado, que son las corporaciones que lo controlan, no necesita hackers, tiene abogados y policías.
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http://real-agenda.com/2015/03/18/france-prepares-for-widespread-unlimited-spying-practices/
Los sucesos tipo falsa bandera, como el ataque Charlie Hebdo, sirven a los gobiernos para justificar las políticas indignantes y procedimientos represivos que de otro modo serían injustificables e inaceptables.

La supuesta amenaza que el terrorismo representa a las naciones occidentales sirve para muchos despropósitos. Después del 11-S fue utilizado para justificar la toma del poder del gobierno en muchas áreas, y en los últimos años es la piedra angular que justifica el aumento de las prácticas de ciberespionaje por parte de países como Estados Unidos, Inglaterra y ahora Francia.

El proyecto del gobierno socialista francés, que será aprobado el jueves por el Consejo de Ministros, supuestamente tiene como objetivo proporcionar "un marco jurídico global" a los agentes secretos en sus actividades intrusivas en la vida privada de los ciudadanos con un claro enfoque en " los principios y propósitos ", dice el proyecto de ley.

Así es el Patriot Act francés
Si los planes del gobierno francés salen como está previsto, sus servicios secretos podrán ser capaces de "legalmente" infiltrarse y monitorear utilizando diversas técnicas de espionaje a "terroristas potenciales" [nuevo termino inventado ex profeso] con una a simple autorización administrativa, o sin ella en caso de emergencia o riesgo inminente, según un proyecto de ley revelado por el diario francés "Le Figaro". Este proyecto de ley apesta a la versión estadounidense del Pratiotic Act que ya están en vigor.

En concreto, los espías pueden acceder a conexiones de datos o interceptar comunicaciones, tales como llamadas telefónicas y mensajes de correo electrónico con una autorización administrativa sencilla, sin necesidad de obtener la aprobación del tribunal.

Eso incluye a escuchar a través de los receptores IMSI como ordenadores o dispositivos móviles; la instalación de GPS en los vehículos para seguir su movimiento; interceptación de todo tipo de comunicaciones incluso cifrada queridos y la colocación de micrófonos y cámaras.

Una de las peculiaridades del proyecto de ley es que los operadores de telecomunicaciones y proveedores de Internet están obligados a ampliar el período de retención de las conexiones de datos de uno a cinco años y los deberá comunicar a los servicios secretos que lo soliciten.

Tal como se describe anteriormente, el nuevo proyecto de ley francés es una copia directa de las políticas utilizadas por la Agencia de Seguridad Nacional NSA que se están normalizando como "legales" en Francia.

El proyecto de ley también permite la "recolección inmediata" de los datos de los sospechosos, y cualquier otra cosa que ofrezca pistas a los espías como conversaciones cifradas u otro tipo de información.

Más allá de este procedimiento contencioso, los servicios secretos deben destruir la información recogida dentro de los doce meses, y después de cinco años si se encuentran las conexiones entre datos. [Para que no quede rastro de las operaciones encubiertas ni pruebas que podrían poner en aprietos a muchos políticos.]

Controlando lo incontrolable
Los redactores establecieron una lista "limitada" de razones que justifican el uso de "técnicas especiales" contra los ciudadanos. Entre ellas se encuentran la defensa nacional, los intereses extranjeros, la política económica o científica, la prevención del terrorismo y la proliferación de armas de destrucción masiva, así como la violencia que perturba la paz pública. Lo que en la práctica se convierte en una lista ilimitada.

Como ocurre con la legislación adoptada en otros países europeos y en Estados Unidos, el problema con este tipo de propuestas es que, debido a sus grandes rasgos, se le da al gobierno la capacidad de interpretar el texto de múltiples maneras, en modo de acomodar lo que quiera para enmarcar dentro de los límites de la ley.

Concentración de poder
La autorización para adoptar estos procedimientos puede ser solicitada por los Ministros de Defensa, Interior y Finanzas y están sujetos a la dirección y aprobación del Primer Ministro. De nuevo, como en el caso de los estadounidenses, el Parlamento francés está concentrando cada vez más poder en una figura política y menos en el propio órgano legislativo. Recordemos que Francia es el país europeo más centralizado.

Según el proyecto, el jefe de gobierno y otras autoridades también deberán ser informadas cuando los servicios secretos lancen una operación por razones de urgencia por "amenaza inminente o un riesgo muy alto que le impida llevar a cabo la operación más tarde."

El proyecto de ley prevé la creación de una Comisión Nacional para el Control de Técnicas de Información (CNCTI) delante de los cuales serán los jueces del Consejo de Estado y la Corte Suprema y los parlamentarios asesorados por especialistas ingenieros, abogados, informáticos y de codificación.

El CNCTI, que reemplaza a otro órgano creado en 1991, "recomienda" la interrupción de cualquier técnica que se utilice para espiar si se considera irregular [es decir ninguna], y puede someterse al Consejo de Estado, que en última instancia podría ordenar la destrucción de los elementos obtenidos.

Como sucedió en el Reino Unido y en los Estados Unidos, los eventos de bandera falsa, como el ataque Charlie Hebdo sirven muy bien para los gobiernos para justificar las políticas y procedimientos escandalosos que de otro modo serían injustificables e inaceptables.

viernes, 20 de marzo de 2015

UK: Los nuevos vecinos de la Reina son Anarquista "5-estrellas"

El horror llega al London Evening Standar de la mano de Matt Watts, un supuesto periodista, lacayo pijo y superficial, cuya mente neoliberal no es capaz de entender el significado de gertrification y lucha de clases.
<< Un grupo de ocupas "cinco estrellas" ha tomado  un histórico bloque de oficina a unos metros de Buckinhan Palace. Los activista han entrado en la antigua sede del Instituto de Dirección en Pall Mall 123 y prometieron permanecer "todo lo que puedan." El bloque de oficinas de varios millones de libras y de seis pisos se encuentra a 700 metros de Buckinham Palace. Los okupas se mudaron la semana pasada y le cambiaron el nombre al edificio por Instituto de Disidencia.
<< Al menos 40 ocupantes están organizando talleres, proyecciones de películas y comedor para personas sin hogar en tal "espacio radical"
Dijo hablar con un miembro de la Nación Autónoma de Anarquista y Libertarios en cuya boca puso las palabras:
"Disfrutamos de vivir el lujo de cinco estrellas" haciendo un alarde de superficialidad.
"No somos sólo rojos y hippies, somos okupas de lujo" con ironía.
"El edificio estaba vacío, así que por qué no podemos usarlo? Nosotros estamos respetando el interior. No habrá graffitis, ni consumo de drogas".
"Queremos hacer una declaración jurada por la que declaramos que el edificio valorado en varios milloes de libras no permanecerá vacío en el corazón de esta ciudad, donde la gente no puede permitirse el vivir y está desesperada por viviendas".
"Una bandera roja y negro ha sido izada en un asta es su exterior, y el frente está cubierto con banderas con el slogan "anti-capitalista".
Las activistas ha utilizado la ocupación para lanzar un ataque a los dueños del Instituto, alegando que "sólo se interesan por las necesidades de los ricos".
El inmueble fue diseñado por el arquitecto escoces Alexander Peebles y construido en el 1880 con el dinero robado en las las colonias. Un edificio aburrido cuya única característica notable es "que es grande". Los representes del Instituto de Dirección revocaron el contrato de arrendamiento y lo abandonaron el año pasado después de una ampliación a su nueva sede calle abajo.

El periodista también pone voz a un supuesto portavoz de la empresa:
"Desocupamos este edificio hace seis meses, pero hay una posibilidad de que dejásemos allí algún libro viejo de Frederick Hayek o Adams Smith, para que puedan aprender a robar como lo hacemos nosotros".
______________
Nación Autónoma de Anarquistas Libertari@s. Declaración Conjunta.

Es bien sabido que detrás de la cara de un político se encuentra el logotipo de una corporación. Por esta razón la Nación Autónoma de anarquistas libertarios ANAL -nótese la ironía-, de Ocupantes y la Autonomía para Personas sin Hogar SHA hemos ocupado el edificio Pall Mall 123, que fue anteriormente el Instituto de Dirección.

El Instituto, ahora trasladado calle abajo, funciona como un grupo de presión, un lobby, para que los líderes de negocios y consejero delegados de que deseen puedan "ejercer influencia en todos los ámbitos de la política social y económica". Contratos cero horas, impuestos más bajos, de tal manera que se beneficie inevitablemente los ricos, la supresión de los derechos de los trabajadores están en el centro de la ideología monetarista del Institutos. Su sitio web lo dice sin rodeos.

El edificio ha pasado a denominarse Instituto de Disidencia. Los disidentes somos ocupas, alborotadores, periodistas de base, activistas de la comunidad. En esta nuestra "era de la explotación masiva y la violencia del Estado", disidentes son aquellos que se resisten a las jerarquías, ejemplificadas tan crudamente por los anteriores propietarios de este edificio.

ANAL y SHA han abierto el edificio como un espacio radical para ser usado por la red grupos anticapitalistas y particulares. En concreto, vamos a realizar los talleres "Conozca sus Derechos", "seguridad en Internet" y taller de ocupación, se proyectará el documental de anarquismo verde EndCiv, y se utilizar las instalaciones de cocina en el edificio para el beneficio de las personas sin hogar locales.

En su trabajo "Una introducción a la guerra civil", el colectivo radical Tiqqun refuta la mentira del gobierno. El Estado no significa el fin, sino la continuación de la guerra civil: los ricos hacen la guerra a los pobres, los fascistas a los inmigrantes y a las comunidades negras, la policía y sus ordenanzas a los ocupantes legítimos y a otras personas sin hogar.

La apertura de los okupas y otras zonas autónomas, como esta en 123 Pall Mall, alienta un golpe en favor de los oprimidos. A.N.A.L. y SHA le dan la bienvenida al Instituto de Disidencia.

ENLACES:
Autonomous Nation of Anarchist Libertarians A.N.A.L.

Manifestación por la Dignidad 21 de Marzo 2015, 16:00 TIRSO DE MOLINA - ATOCHA

MANIFESTACIÓN 21 DE MARZO DE 2015 – (16:00 HORAS)

TIRSO DE MOLINA - ATOCHA

LUCHAR POR LA DIGNIDAD ES CONQUISTAR LA REVOLUCIÓN SOCIAL

El 21 de marzo convergemos nuevamente en Madrid miles de personas para protestar frente a la situación a la que nos empuja el capitalismo y su dictadura política. La Federación Local de Madrid de CNT – AIT, consciente y parte activa en la lucha del día a día por la defensa y promoción de los intereses de los oprimidos, no es ajena ni en la teoría ni en la practica a estos problemas inmediatos, ya sean estos laborales (paro, contratos basura, EREs y ERTEs, continuas reformas laborales, abuso de las mutuas, horas extra, represión sindical, despido libre, ETTs, burocracia sindical), sociales (vivienda, educación, sanidad, marginación), políticos (ley mordaza, corrupción, parlamentarismo)...

Somos conscientes de la vital importancia de mantenernos activos y firmes frente a todas las dificultades que nos surgen a diario, pues formamos parte de los oprimidos en lo social y laboral y en ello nos va desde tener al menos para comer o dormir hasta tener una vida social plena. Pero también somos plenamente conscientes de que la lucha contra estas dificultades no será jamás satisfactoria, obteniendo resultados completos y eficientes, si no somos capaces de entenderla en clave de Revolución Social.

Lejos de engañarnos con charlatanerías como las que afirman que el poder de los oprimidos puede llegar a ser ejercido desde la base de unas estructuras formadas y dirigidas por los poderes de una economía históricamente basada en la crisis socializada para los pobres, el clasismo y la guerra, entendemos que la solución no puede pasar por que los oprimidos nos integremos en un sistema que por su propia naturaleza los reproduce.

Luchamos cada minuto de nuestras vidas por la dignidad, y sabemos que no podremos lograrla hasta que quienes generamos la riqueza a cambio de nuestra libertad, nuestra única pertenencia, seamos los responsables de la distribución y la forma de producir esa riqueza, cuando los medios de producción sean socializados y todas las estructuras de poder basadas en los intereses clasistas sean barridas por una nueva sociedad.

LA LUCHA NOS DA LO QUE EL ESTADO CON SU LEY NOS QUITA

miércoles, 18 de marzo de 2015

“Crisis” USA-Venezuela: Entre la prepotencia de la Casa Blanca, la demagogia de Miraflores y las reyertas inter-imperialistas


Datos y hechos concretos desmienten la afirmación que los intereses “imperialistas” han sido amenazados en Venezuela con la llegada del llamado gobierno bolivariano. Como la realidad revela, las presidencias de Hugo Chávez y Nicolás Maduro han profundizado el rol extractivista asignado al país por la globalización capitalista, que junto al capital financiero y especulativo continúan obteniendo grandes ganancias en territorio venezolano. Indicaremos dos ejemplos: el primero se ve en el informe Chevron: La conexión bolivariana (verhttp://bit.ly/1AeNjRt), que refleja la fabulosa expansión de esa transnacional de origen norteamericano bajo el llamado “Socialismo del Siglo XXI”; el segundo se evidencia en lo que sucede con el “fracking”, denunciado por el presidente de PDVSA como “arma del capitalismo”, pero usado sin reparos en Venezuela por la petrolera estatal (ver http://bit.ly/1E4AZoi yhttp://bit.ly/1l0RBr2).

El gobierno de Estados Unidos utiliza la excusa de los derechos humanos para castigar a funcionarios de un régimen que le resulta diplomáticamente incómodo, mientras al mismo tiempo restablece relaciones con el gobierno de Cuba; siendo ambas jugadas casi simultaneas en tanto se busca complacer a distintos factores de poder interno en los U$A. Las sanciones motivaron la respuesta oficial venezolana, exigiendo visado para todas las personas de origen norteamericano con intenciones de visitar el país (como antes Brasil y Bolivia lo establecieron) y la prohibición de entrada a algunos funcionarios norteamericanos. La réplica de la administración Obama fue sobredimensionada: Declarar a Venezuela como “una inusual y extraordinaria amenaza a la Seguridad Nacional y a la política exterior de los Estados Unidos”, activando mecanismos previstos en la llamada Ley de Emergencia Internacional de Poderes Económicos, mediante la cual el presidente puede imponer sanciones de tipo económico sin la aprobación del Congreso. En años recientes, Estados Unidos ha calificado de manera similar a  Irán, Birmania, Sudán, Rusia, Zimbabue, Siria, Bielorrusia y Corea del Norte. Toda una hipérbole que ni el mismo Jefe de Estadonorteamericano se la cree. Además, se anuncian sanciones a figuras medias del Estado venezolano soslayando a los más relevantes.

Como libertarios latinoamericanos no podemos dejar de recordar todas las iniciativas de intervención imperialista llevadas a cabo por Estados Unidos contra los países de la región desde el S. XIX. Todas y cada una de ellas - invasiones militares con subsecuentes ocupaciones territoriales, golpes de Estado, financiamiento al paramilitarismo, cobros compulsivos de supuestas deudas, entre las más graves - han originado claro y contundente rechazo desde el anarquismo, repudio que sería el mismo si este tipo de situaciones se repitieran en el futuro contra cualquier área de América Latina.

El gobierno venezolano y su aparato de propaganda nacional e internacional afirman que dicha medida constituye una “declaración de guerra” contra Venezuela y es la antesala de un “ataque militar norteamericano”, muy poco factible. Sin embargo, a pesar de este pronóstico alarmista, Miraflores no toma ninguna acción político-diplomática coherente con lo que pregona, como la ruptura de relaciones, el cierre de sus embajadas y consulados en territorio gringo, o la suspensión de los negocios bilaterales. Por su parte, el presidente Obama aclaró que no se interrumpirán los nexos comerciales, que es bien sabido y documentado lo amplios que son (ver http://bbc.in/1EyLWDP).

Ciertamente, la reacción de la Casa Blanca le es funcional a Nicolás Maduro en tiempos en que la presidencia venezolana tiene los índices de popularidad más bajos desde 1999, cuando el país padece la inflación más alta del planeta y se viene aplicando de manera progresiva un paquete económico que descarga en la población el costo de la crisis. Maduro utilizará el argumento de la “invasión imperialista” como excusa para aumentar la represión, silenciar cualquier tipo de disidencia y aplicar medidas de ajuste estructural, enmascaradas con una retórica antiimperialista para caldear el teatro político y la  falsa polarización, haciendo tiempo para intentar convencer al cada vez mas desconfiado apoyo popular heredado de Chávez sobre las bondades de un proyecto que se jacta de ser socialista pero que, arrastrando los peores vicios de sus supuestos antagonistas, es claramente un capitalismo de Estado. En la solicitud de la ley habilitante “antiimperialista” a la Asamblea Nacional subyace la probabilidad de arreciar las medidas que dejan sobre las espaldas de las mayorías el peso de la crisis, solapando trasdeclaraciones tipo Cipriano Castro las decisiones urgentes rematando activos nacionales, como el swap o permuta financiera a materializarse con oro del Erario (ver http://bit.ly/1xc0d1q).

Venezuela padece intromisiones de signo imperial, silenciadas por el aparato de propaganda bolivariano pero patentes a quien quiera verlas: la entrega de territorios al capital chino para su explotación y la exorbitante compra de armas a la Federación Rusa son dos ejemplos. En ese mismo orden de ideas, no sería sorpresa si tras esta alharaca de embajadas y cancillerías, se encubre una respuesta preventiva de Washington ante la acción que llevan en diversos frentes de Latinoamérica sus eventuales adversarios por la hegemonía imperial. La real comprensión de la dinámica actual del capitalismo globalizado pasa por entender que si bien en Estados Unidos está el centro de la red de flujos de poder político, económico y financiero, ese rol se cumple en medio de amplias tensiones con otros estados aspirantes al trono o, por lo menos, a una mayor tajada en el pastel de la opresión y la explotación.

Por lo demás y como hemos hecho siempre, desde El Libertariodenunciamos a ese sector de la oposición que aplaude cualquier iniciativa proveniente del gobierno yanki y aspira a su intervención más activa y directa en la situación venezolana, como si no valieran las experiencias terribles a las que nos referíamos al comienzo de esta declaración. Ante esa y otras propuestas que se afincan en la tradición estatista nuestra opción es clara: reiteramos la necesidad de la construcción de una alternativa social libertaria enfrentada no sólo al capitalismo autoritario bolivariano sino a la recomposición de los partidos políticos tradicionales – igualmente procapitalistas - y a sus juegos tramposos de representatividad con coartada electoral.
Colectivo Editor de El Libertario – Caracas, 11 de marzo de 2015

martes, 17 de marzo de 2015

Por qué estamos en contra de los Comités de Empresa y a favor de las Secciones Sindicales

¿Que por qué estamos en contra de los comités de empresa?

La Organización mediante comités de empresa o delegados/as de personal

Surgen de las elecciones sindicales, similar de las elecciones políticas. Se presentan diferentes candidaturas y los/as trabajadores/as las votan para elegir a sus representantes los próximos 4 años.

L@s trabajadores deberían saber que haciendo esto renuncian a su opción de participar en las decisiones diarias de tipo laboral-sindical en la empresa, ya que para eso está el comité. Lo que deberían saber es que este comité o los Delegados de Personal pueden firmar y/o negociar con la empresa lo que quieran sin consultar a los trabajadores/as, que para eso los han votado. Lo que queremos decir en un lenguaje llano es que votando se delega en ellos las decisiones sindicales de la empresa.

También deberían saber que los miembros de estos Comités y/o los/as Delegados/as de Personal, tienen una serie de derechos sobre el resto de trabajadores/as:

-No pueden ser despedidos durante 5 años (los 4 de mandato y el siguiente)
-No pueden ser incluidos en los EREs (que ellos negocian y firman), algo intolerable
-Tienen posibilidad de réplica en una sanción que se les imponga (tú y yo no).
-Tienen 15 horas al mes para cuestiones sindicales (se vayan a hacer algo del sindicato realmente o a tomar el sol a la playa) en la mayoría de los casos tienen el mes completo
-Tienen preferencia para hacer cursillos de toda índole
Ser Delegado de Personal o miembro de un comité de empresa puede servir para escaquearse y vivir sin dar un palo al agua. Para la dirección de la empresa es más fácil “corromper” a 5 que a toda la empresa. Son de sobras conocidos casos donde los representantes sindicales se llevan mejor con los directores o gerentes de turno que con sus compañeros/as de trabajo, aunque éstos hayan confiado su voto en ellos/as.

La realidad diaria de este país donde existen comités de empresa es ésta, por eso la mayoría de los/as trabajadores/as no votan ni participan en las elecciones sindicales, saben que son unos vendidos y unos interesados (para ellos/as mismos/as). El poder corrompe, y las elecciones sindicales y tener privilegios da cierto poder. Por eso creemos firmemente que hay que rechazarlo en todo momento.

Muchos sindicatos sin afiliación en las empresas intentan convencer a los trabajadores para que se presenten por su candidatura sin ser afiliado/a, es legal, se puede hacer. Yo mismo he sido testigo de como UGT y la CTC (sindicato catalanista) lo intentaron en mi empresa.

¿Y qué ganan las cúpulas sindicales con todo esto? Subvenciones de Papá Estado, entre UGT y CCOO se llevan 156 millones de euros, en plena crisis económica.

Nuestra alternativa: las Secciones Sindicales de CNT

En ellas puede figurar cualquier trabajador/a que esté afiliado/a, aunque se dan casos de gente que colabora y trabaja con ellas sin ser afiliado del sindicato.

Se organizan desde abajo de forma asamblearia y horizontal, el Delegado de la Sección es elegido por sus miembros y es un mero portavoz de cara a la empresa, no tiene ningún poder de decisión, sin pasar por la asamblea, que es la que decide SIEMPRE.

Bastante más democrático que los comités o delegados de personal, que aunque haya quien diga que también hacen asambleas, hay centenares y centenares de casos detallados y denunciados donde estos comités o delegados de personal han hecho lo contrario a lo votado por la asamblea de trabajadores. La mayoría de veces por intereses propios o por decisión de las direcciones de sus federaciones sindicales (los jefazos de cada sector), que también negocian los convenios, etc. Son éstos los que mandan de verdad, si algún comité se sale de la linea, tirón de orejas.

Volviendo a las secciones sindicales, decir que no tienen casi derechos. Los contemplados en la LOLS (Ley Orgánica de Libertad Sindical) o los que se arrancan en la Acción Sindical diaria a las empresas o por sentencias. La creación de nuestras secciones no tiene ninguna obligación de ser comunicada a la dirección de la empresa, algo importante para poder sobrevivir en los inicios, ya que la respuesta de la empresa es la del despido habitualmente, tampoco tiene ningún derecho la empresa para decir sin son legales o no (algo habitual), tienen que soportar su existencia y su Acción Sindical. La patronal conoce muy bien a la CNT y lo que representa en una empresa: HONESTIDAD Y LUCHA.

La CNT ofrece un modelo donde la gente participa libremente, la efectividad depende de las posibilidades que hayan y del empeño que metan sus militantes, a parte que se potencia la implicación y el debate para llegar a acuerdos. Si tocan a uno/a nos tocan a todos/as.

Se potencian valores como el Apoyo Mutuo y Solidaridad. Las cosas se han logrado sólo con la lucha y para poder luchar hace falta unidad y que las decisiones emanen de la gente en asamblea, participando: no existen los héroes, ni los mártires, ni los milagros.

Hay que aprender también a ser más listos/as que ellos/as, los empresarios suelen tener chivatos/as y gente dispuesta a traicionarte por mantener su puesto de trabajo, como también tienen experiencia en cometer atropellos impunemente, así que tampoco hay que coger confianza. Estar en una sección sindical no te hace totalmente intocable. Hay que actuar con estrategia y acierto, y aprendiendo, pues el camino se hace caminando.

No sirve de nada llorar en la barra del bar, ni hablar de los vendidos de vuestra empresa (los del comité). Debemos organizarnos horizontal y activamente, sin injerencias externas. Desde la CNT somos conscientes que tú eres responsable de tus actos, de tu vida, de las consecuencias de tus acciones. Aquí la decisión es tuya, de tus compañeros/as en asamblea, si en tu puesto de trabajo todavía no tienes una sección sindical, ¿a qué esperas?

No creemos en las subvenciones sindicales, sino en la autonomía obrera y sindical, de acción, sin más limitaciones que las que se quieran o tengan que asumir. No pediremos nunca el voto, queremos que la lucha sea conjunta, de todas y todos los trabajadores, sin importar raza, edad, sexo o profesión.

Sec. Jurídica CNT-AIT Cornella

lunes, 16 de marzo de 2015

Estrategias neoliberales para neutralizar la democracia: tratados, Federalismo (neoliberal) y Separatismo

CÁNCER CAPITALISTA: Federalismo neoliberal y separatismo
Adam Hanieh:
“USAID (la agencia más importante en la promoción del neoliberalismo a nivel mundial) tiene editado un manual titulado Decentralization and Democratic Local Governance Programming (mayo de 2000), que sirve como una receta detallada para promover la descentralización en una variedad de diferentes contextos nacionales donde puede haber resistencia a las reformas neoliberales. Un tema central de este manual es el desplazamiento de la responsabilidad de la prestación de los servicios públicos desde el Estado hacia los gobiernos locales. El manual prevé una situación en la que:
"Los gobiernos locales deben hacer algo más que simplemente limpiar las calles; deben asumir una variedad de responsabilidades de servicios no tradicionales, tales como asegurar la atención primaria de la salud, la educación básica, la seguridad pública, los servicios públicos, la protección del medio ambiente, y la regulación de construcción ".

La separación de la esfera económica de la esfera política en el liberalismo


El capitalismo necesita un preciso marco jurídico institucional para desarrollarse que proteja estrictamente sus derechos de propiedad. Pero este marco puede volverse en su contra en tanto en cuanto el poder del Estado caiga en manos inadecuadas.

Un Estado democrático, en el que pueden votar el 99% de los perdedores de la globalización monopolista, es peligroso para las multinacionales. Varios estados-nación pueden firmar acuerdos de armonización de políticas fiscales, mediomabientales, sanitarias, laborales, etc., en perjuicio de los intereses del capital monopolista.

Para blindar los intereses del 1%, una legión de economistas (Friedrick von Hayek, Milton Friedman, Stephen Gills, James Buchanan, Barry Weingast, etc.) se han dedicado desde hace décadas a diseñar estrategias para neutralizar la democracia subordinando el orden político al orden económico neoliberal.

Básicamente, dichas estrategias promueven una separación vertical o desnivelación entre el marco económico y el marco político, separación que puede lograrse de dos maneras, elevando el marco económico por encima del marco político o rebajando el marco político con respecto al marco económico.

Ambas estrategia persiguen aumentar las dosis de competencia (competitividad) entre estados, regiones y ciudades, para atraer unos capitales monopolistas que entre sí hace ya mucho tiempo que dejaron de competir.

Estrategias por arriba: tratados supranacionales

Están diseñadas para disciplinar a los estados vaciándolos de gobernanza económica. Para ello se han creado mecanismos supranacionales, como el Fondo Monetario Internacional (la liberalización del mercado de capitales es una condición para ser miembro), la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN), El Acta Única Europea, etc., todos ellos con cláusulas específicas que aseguran la libre movilidad de la inversión directa transnacional.

La movilidad internacional de los capitales (a través de los mercados financieros liberalizados y el libre comercio) potencia el efecto disciplinario sobre los estados. La movilidad del capital obliga a los estados a competir por el capital transnacional móvil, proporcionando el tipo de políticas neoliberales que los inversores y las empresas multinacionales demandan.

Otros ejemplos de mecanismos de bloqueo frente a la intervención de los estados son las disposiciones sobre derechos de propiedad intelectual de los inversionistas contenidos en diversos acuerdos comerciales. El Acuerdo sobre los Derechos de Propiedad Intelectual (ADPIC) de la OMC y el Capítulo 11 del TLCAN relacionados con el Comercio son sólo dos ejemplos en los que figuran disposiciones para sentar a los estados en el banquillo en los casos en que las empresas multinacionales consideren que las políticas gubernamentales han infringido sus derechos. El TTIP en ciernes abundaría exponencialmente en esta línea.

Estrategias por abajo: federalismo neoliberral y el "mercado de la política"

Manual de la USAID:
"Con el fin de proporcionar estos servicios, los gobiernos locales se verán obligados a aumentar sus ingresos propios, y entrar en competencia para establecer tasas, privatizar, y pedir dinero prestado en los mercados internacionales de capital. Pueden emplear enfoques nuevos o innovadores, incluidas las asociaciones público-privadas, la participación proactiva en programas de desarrollo con el gobierno nacional o los donantes, y la subcontratación de los servicios". 
Se trata de imponer una variedad neoliberal de federalismo diseñada para limitar la capacidad de intervención de los gobiernos por medio de la disciplina del "mercado de la política". Para asegurar esta especial disciplina de mercado en el contexto de un país, se potencia un tipo de federalismo donde los gobiernos sub-nacionales compiten entre si para atraer a los capitales a base de reducir impuestos, normativas ambientales, reformas laborales, etc.

Friedrick von Hayek sostiene que "el resultado ideal sería la transformación de los gobiernos locales e incluso regionales en corporaciones cuasi comerciales compitiendo entre sí para atraer a los inversionistas”.

La movilidad del capital, basada en el derecho a deslocalizar, crea una especie de “mercado de políticas" gubernamentales en el que las firmas demandan localizarse en aquellas jurisdicciones que les ofrezcan el más favorable mix de impuestos, rebajas medioambientales, rebajas laborales, subvenciones y servicios.

Los think-tank neoliberales, como contrapartida a los desmanes de los monopolios multinacionales (fallos del mercado)  promueven también la sociedad civil o "comunidad" local como mecanismo de compensación de las "deficiencias del mercado". El área de las ciudades o regiones urbanas adquiere importancia en el proyecto neoliberal, ya que son los principales sitios donde se acumulan las tensiones económicas y sociales y por tanto es preciso neutralizar y encuadrar la iniciativa ciudadana bajo los estrictos márgenes del localismo.

¿Cuales son las características específicas del federalismo neoliberal?


Barry Weingast ha tratado de formalizar este enfoque mediante el desarrollo de la noción de "federalismo preservador del mercado”. En concreto, Weingast plantea que los “sistemas federales competitivos” deben tener las siguientes características principales:

1. Una jerarquía de gobiernos, es decir, al menos "dos niveles de gobierno gobiernan sobre la misma tierra y la misma gente", donde cada nivel de gobierno es autónomo en su propia y bien definida esfera de autoridad política.

2. La autonomía de cada gobierno está perfectamente institucionalizada.

3. Los gobiernos de las autonomías detentan la responsabilidad reguladora principal sobre la economía (impuestos, regulaciones sociales y medioambientales).

4. Un mercado común garantizado, evitando que los gobiernos autonómicos usen su autoridad reguladora para erigir barreras comerciales contra los bienes y servicios de otras autonomías.

5. Que los gobiernos autonómicos estén sometidos a una fuerte restricción presupuestaria, es decir, que no tengan ni la capacidad de imprimir dinero ni acceso a crédito ilimitado.

A la estructura superior (gobierno federal o central) se le asigna una esfera limitada pero fuertemente centralizada en orden a asegurar los derechos de propiedad y la total libertad de movimientos del capital en la zona que controla y algunas mínimas funciones estatales más. Su dominio de acción deberá estar constitucionalmente restringido, es decir, una autoridad central fuerte pero, al mismo tiempo, severa y estrictamente limitada.

Los estados federados (o las autonomías), por su parte, detentarán una primaria responsabilidad regulatoria sobre la economía (fiscal, social, laboral, sanitaria, medio ambiente, etc) de forma que deberán flexibilizar sus jurisdicciones políticas para competir entre si, en una carrera hacia el fondo, en orden a atraer al esquivo y caprichoso capital.

 Contra la armonización de políticas económicas

El "principio de subsidiariedad" (la toma de decisiones, su ejecución y supervisión se realizan mejor en el nivel más bajo de gobierno) es uno de los principios sobre los que se sustenta la Unión Europea neoliberal monopolista, según quedó establecido por el Tratado de Maastricht.

La Europa neoliberal evoluciona rápidamente hacia el federalismo neoliberal en detrimento de los estados-nación y esto lo han comprendido los separatistas, autonomistas y regionalistas. Catalanes, bretones, vascos, escoceses, galeses, flamencos, corsos, sardos, padanos de la Liga Norte, etc., todos se muestran predispuestos a cooperar entusiáticamente con las políticas neoliberales europeas y plenamente decididos a transformarse en competitivos tigres catalanes, tigres bretones, tigres vascos, tigres escoceses, etc., para atraer a los caprichosos capitales monopolistas multinacionales.


El federalismo neoliberal se está imponiendo también en Francia, el estado-nación más centralizado de Europa. El gobierno Raffarin (2002-2005) dio los primeros pasos para la descentralización. La reforma del actual gabinete socialista pretende reducir el número de regiones desde 22 a 13, de tal forma que las regiones tengan el tamaño semejante al de las autonomías españolas, italianas o alemanas, lo cual permita aumentar las transferencias de autogobierno, según la lógica subsidiarista.

En Grecia, las transferencias de poder a las regiones en 2010 tenían como fin primordial reducir el conjunto del gasto público a partir de las nuevas formas de reagrupamiento y así ajustarse a los dictados de los memorandos de la Troika.

Cuanta más federalización, más impracticable resulta la armonización de políticas económicas.Cualquier armonización regulatoria que afecte a cuestiones fiscales (imposición sobre el capital y las finanzas), sociales y laborales (salario mínimo, jornada laboral, carta social europea, etc.), competencia (legislación y policía antimonopolios, abusos de propiedad intelectual y patentes, etc.), sanitarias (etiquetaje, transgénicos, farmaceuticas, sanidad pública, etc.), formación (educación libre, pública y gratuita), medioambientales (fracking, combustibles fósiles, transporte público, cambio climático, nuclear, renovables, leyes de costas, etc.), comercio (grandes superficies, monopsonios), …, es sistemáticamente atacada, puesto que cuanta más armonización en los aspectos claves, menos competencia jurisdiccional entre los estados y regiones y por tanto menos beneficios y manga ancha para las corporaciones monopolistas multinacionales.

Contestación a la estrategia neoliberal

Contra el desnivelamiento neoliberal monopolista entre política y economía caben dos tipos de reacciones:

1. Hacer bajar a la economía al terreno de la política, es decir, someterla de nuevo al control democrático de las urnas (nacionalismo económico): en términos prácticos significaría la imposición de controles a los movimientos del capital, moneda nacional, imposición de controles de cambio, etc., y retirada de los acuerdos internacionales de comercio.

2. Hacer subir la política al nivel de la economía a través de la armonización multilateral de las normativas y las políticas económicas, medioambientales y sociales, a partir de progresivas formas de gobernanza regional o global.

Frente a la Primera Globalización (1870-1914) la reacción predominante frente a las grandes corporaciones multinacionales fue la del nacionalismo económico que se extendió por todo el planeta, reacción que obligó al capital transnacional en fase de globalización a reubicarse de nuevo dentro del marco de las fronteras nacionales.

La segunda alternativa de empoderamiento democrático, ya fue promovida por las corrientes socialistas internacionalistas (Estados Unidos Socialistas de Europa, …) de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Es la que más teme el capital monopolista neoliberal.

Resulta curiosa, aunque significativa la paradoja: los think-tank más recalcitrantes de la globalización neoliberal, como el American Enterprise Institute (AIE), o el Cato Institute, frente a tímidos bosquejos de posibles acuerdos internacionales de armonización de políticas fiscales, laborales, sociales o medioambientales (Protocolo de Kyoto, la Carta Social Europea, acuerdos de cooperación contra los paraísos fiscales, acuerdos sobre el tabaco, acuerdos sobre residuos, acuerdos sobre productos químicos, etc.), reaccionan presentándose como los más firmes defensores de la “soberanía nacional”. De golpe se convierten en antiglobalizadores recalcitrantes cuando se trata de cualquier otra cosa que no sea la libre circulación de capitales y la protección de sus derechos de propiedad monopolista.

En la actualidad, la globalización ha desatado una carrera competitiva a la baja tanto a nivel nacional entre las autonomías y los estados federados como a nivel internacional entre las naciones. Los pueblos que pretendan recuperar su empoderamiento democrático se enfrentan al mismo dilema dual: o hacer bajar a la economía al terreno de la política, o hacer subir la política al nivel de la economía. En Grecia, la mayoría de la gente ha votado claramente a favor de esta segunda vía. La 1ª vía, la del nacionalismo económico, (Grexit, vuelta al dracma y posible salida de la UE) implicaría una larga travesía en el implacable desierto neoliberal que podría convertir al pequeño país en otro estado fallido. La 2ª vía es la que está preconizando Cyriza para el conjunto de los pueblos de Europa, pero, a pesar de los lúgubres augurios que ensombrecen el panorama social europeo, los apoyos que está recibiendo son escasos.

Ante la desproporcionada reacción neoliberal contra Grecia, Pablo Iglesias y Podemos se han asustado y parecen estar sorbiendo crecientes dosis de la poción de Alicia en el País de las Maravillas y entrando en un acelerado proceso de empequeñecimiento, recortando sin tregua su programa inicial de empoderamiento democrático.

El tipógrafo Pablo Iglesias combatió sin tregua a los rico durante la primera globalización. Pero mientras Cyriza intenta resistir, el profesor Pablo Iglesias entona clamorosos “vivas" a los ricos y a sus multinacionales monopolistas para que no se olviden de España. Frente a la segunda globalización la tragedia se está convirtiendo en comedia y Pablo en pablito y Podemos en podíamos.

domingo, 15 de marzo de 2015

Resultados y perspectivas de USA después de 50 años de guerras imperiales

El Profesor James Patras nos hace un extenso resumen de la historia actual estadounidense que no encontraremos en los libros de texto. Nos muestra de primera mano cómo el país y el gobierno pasan de ser dominado por las corporaciones multinacionales a ser dominado por los intereses del complejo bélico-industrial.

Es interesante la relación que se establece entre corporaciones, bancos y la industria bélica. Mientras las corporaciones se deslocalizan siendo los motores de la globalización, los bancos toman el poder del aparato burocrático financiando las expediciones bélicas, tomando ciertas decisiones políticas sobre geoestrategia militarmente acertadas en el corto plazo pero contraproducentes económicamente en el medio y largo plazo, lo que le llevan a la situación de decadencia política, económica y social actual.

En las actuales circunstancias podemos decir que la concentración de capital y poderes en Estados Unidos está creando tensiones, polarizaciones de todo tipo, que atienden a los intereses de los beneficiarios, la élite de las élites, lo cual solo puede acabar en una fractura social como ha ocurrido en los países mediterráneos. De una parte es fácil intuir que cariz tomará este, ya que desde hace tiempo se observa un claro carácter fascista en la élite (totalitarismo político, monopolismo económico y militarismo social). Lo que es más difícil es conocer los opciones del pueblo y si hay horizonte más allá del pensamiento único fascista y los campos FEMA.
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50 años de guerras imperiales: resultados y perspectivas
http://rebelion.org/noticia.php?id=196229
James Petras

Introducción


En los últimos 50 años Estados Unidos y las potencias europeas han desatado incontables guerras imperiales en todo el mundo. La ofensiva hacia la supremacía mundial ha estado envuelta en la retórica del "liderazgo mundial", y las consecuencias han sido devastadoras para los pueblos contra los que se han dirigido esas guerras. Las más grandes, largas y numerosas las ha llevado a cabo Estados Unidos. Presidentes de ambos partidos han estado al frente de esta cruzada por el poder mundial. La ideología que anima el imperialismo ha ido cambiando del "anticomunismo" del pasado al "antiterrorismo" actual.

Como parte de su proyecto de dominación mundial, Washington ha utilizado y combinado muchas formas de guerra, incluyendo invasiones militares y ocupaciones; ejércitos mercenarios y golpes militares; además de financiar partidos políticos, ONGs y multitudes en las calles para derrocar gobiernos debidamente constituidos. Los motores de esta cruzada por el poder mundial varían según la localización geográfica y la composición económica de los países destinatarios.

Lo que queda claro cuando se analiza la construcción del imperio estadounidense en el último medio siglo es el relativo declive de los intereses económicos y la aparición de consideraciones de tipo político y militar. Esto se debe en parte a la desaparición de los regímenes colectivistas (la URSS y Europa Oriental) y a la conversión al capitalismo de China y los regímenes de izquierdas en Asia, África y Latinoamérica. El declive de las fuerzas económicas como motor del imperialismo es el resultado de la llegada del neoliberalismo global. La mayoría de las multinacionales de Estados Unidos y la Unión Europea no están amenazadas por nacionalizaciones o expropiaciones que podrían desencadenar una intervención política imperial. De hecho, incluso los regímenes posneoliberales invitan a las multinacionales a invertir, comerciar y explotar recursos naturales. Los intereses económicos entran en juego en la formulación de políticas imperiales solo si (y cuando) surgen regímenes nacionalistas que desafían a las multinacionales estadounidenses, como en el caso de Venezuela bajo el presidente Chávez.

La clave de la construcción del imperio estadounidense en el último medio siglo se halla en las configuraciones del poder político, militar e ideológico que se han hecho con el control de las palancas del estado imperial. La historia reciente de las guerras imperiales estadounidenses ha demostrado que las prioridades militares estratégicas –bases militares, presupuestos y burocracia– han estado muy por encima de cualquier interés económico localizado de las multinacionales. Por otra parte, la mayoría de los gastos y las largas y costosas intervenciones militares del estado imperial estadounidense en Oriente Medio han sido a instancias de Israel. El acaparamiento de posiciones políticas estratégicas en el Ejecutivo y en el Congreso por parte de la configuración del poder sionista estadounidense ha reforzado la centralidad de los intereses militares en detrimento de los económicos.

La "privatización" de las guerras imperiales –el gran aumento y uso de mercenarios contratados por el Pentágono– ha supuesto el saqueo de decenas de miles de millones de dólares del Tesoro estadounidense. La industria militar privada, que provee de combatientes mercenarios, se ha convertido en una fuerza muy "influyente" que está moldeando la naturaleza y las consecuencias del proceso de construcción del imperio estadounidense.

Los estrategas militares, los defensores de los intereses coloniales israelíes en Oriente Medio y las corporaciones militares y de inteligencia son actores fundamentales del estado imperial, y es su influencia en la toma de decisiones la que explica porqué el resultado de las guerras imperiales estadounidenses no ha sido un imperio económico próspero y políticamente estable. En vez de eso, sus políticas han tenido como resultado economías devastadas e inestables que se rebelan continuamente.

Vamos a empezar identificando las cambiantes áreas y regiones implicadas en la construcción del imperio estadounidense desde mediados de los setenta hasta la actualidad. Luego examinaremos los métodos, las fuerzas impulsoras y los resultados de la expansión imperial. A continuación pasaremos a describir el actual mapa geopolítico de la construcción imperial y el carácter variado de la resistencia antiimperialista. Concluiremos examinando el porqué y el cómo de la construcción del imperio y, más concretamente, las consecuencias y los resultados de medio siglo de expansión imperial estadounidense.

Imperialismo en el periodo post Vietnam: guerras por poderes en América Central, Afganistán y el sur de África

La derrota del imperialismo estadounidense en Indochina marca el final de una fase de construcción del imperio y el comienzo de otra: el paso de invasiones territoriales a guerras por poderes. A partir de las presidencias de Gerald Ford y James Carter, el estado imperialista estadounidense empezó a recurrir cada vez más a apoderados. Reclutó, financió y armó ejércitos por poderes para destruir una gran variedad de regímenes y movimientos nacionalistas y social-revolucionarios en tres continentes. Con el apoyo logístico del ejército y las agencias de inteligencia paquistaníes, y con el respaldo económico de Arabia Saudita, Washington financió y armó fuerzas extremistas islámicas en todo el mundo para invadir y destrozar el régimen afgano, laico, progresista y apoyado por la Unión Soviética.

La segunda intervención por poderes tuvo lugar en el sur de África, donde el estado imperial estadounidense, aliado con Sudáfrica, financió y armó ejércitos por poderes contra los regímenes antiimperialistas de Angola y Mozambique.

La tercera ocurrió en América Central, donde Estados Unidos financió, armó y entrenó escuadrones de la muerte en Nicaragua, El Salvador, Guatemala y Honduras para acabar con los movimientos populares y las insurgencias armadas, causando más de 300.000 civiles muertos.

La "estrategia de guerra por poderes" del estado imperial de Estados Unidos se extendió a América del Sur: la CIA y el Pentágono apoyaron golpes de Estado en Uruguay (general Álvarez), Chile (general Pinochet), Argentina (general Videla), Bolivia (general Banzer) y Perú (general Morales). La construcción del imperio por poderes se hizo en gran medida a instancias de las multinacionales estadounidenses, que durante ese periodo tuvieron un papel destacado a la hora de establecer las prioridades del estado imperial.

Las guerras por poderes estuvieron acompañadas por invasiones militares directas: la diminuta isla de Granada (1983) y Panamá (1989) bajo los presidentes Reagan y Bush padre. Blancos fáciles, con pocas víctimas y pocos gastos militares: ensayos generales para relanzar importantes operaciones militares en un futuro cercano.

Lo que sorprende de las "guerras por poderes" son sus resultados contrapuestos. En América Central, Afganistán y África esas guerras no desembocaron en prósperas neo-colonias ni resultaron lucrativas para las corporaciones estadounidenses. En cambio, los golpes de Estado por poderes en América del Sur se tradujeron en extensas privatizaciones y abultados beneficios para las multinacionales estadounidenses.

La guerra por poderes en Afganistán trajo consigo el ascenso y la consolidación del "régimen islámico" talibán, que se oponía tanto a la influencia soviética como a la expansión imperial estadounidense. Con el tiempo el ascenso y la consolidación del nacionalismo islámico desafiaría a los aliados de Estados Unidos en el sur de Asia y en la región del Golfo, y conduciría a la invasión militar estadounidense de 2001 y a una larga guerra (15 años) que aún no ha terminado, y que probablemente supondrá la derrota y retirada militar de Estados Unidos. Los principales beneficiarios desde el punto de vista económico fueron los clientes políticos afganos de Washington, los "contratistas" mercenarios estadounidenses, los funcionarios militares responsables de adquisiciones y los administradores coloniales que saquearon cientos de miles de millones de dólares del Tesoro estadounidense a través de transacciones ilegales o fraudulentas.

Las multinacionales no-militares no se beneficiaron en absoluto del saqueo del Tesoro de Estados Unidos. De hecho, la guerra y el movimiento de resistencia dificultaron la entrada de capital privado estadounidense a largo plazo en Afganistán y las regiones fronterizas limítrofes de Pakistán.

La guerra por poderes en el sur de África arrasó las economías locales, especialmente las economías agrícolas nacionales, desarraigó a millones de trabajadores y campesinos e impidió la entrada de las empresas petrolíferas estadounidenses durante más de dos décadas. El resultado "positivo" fue la des-radicalización de la elite nacionalista revolucionaria. Sin embargo, la conversión política de los "revolucionarios" del sur de África al neoliberalismo no benefició demasiado a las multinacionales estadounidenses, pues los nuevos gobernantes se volvieron oligarcas cleptócratas y pusieron en marcha regímenes patrimoniales asociándose con diversas multinacionales, sobre todo asiáticas y europeas.

Las guerras por poderes en América Central también tuvieron resultados contrapuestos. En Nicaragua la revolución sandinista derrotó al régimen de Somoza apoyado conjuntamente por Estados Unidos e Israel, pero inmediatamente después tuvo que enfrentarse a un ejército mercenario contrarrevolucionario financiado, armado y entrenado por Estados Unidos ("la contra") con base en Honduras. La guerra estadounidense destrozó muchos proyectos económicos progresistas, socavó la economía y eventualmente derivó en la victoria electoral de Violeta Chamorro, que contó con el patrocinio y el respaldo de Estados Unidos. Dos décadas más tarde los apoderados de Estados Unidos fueron derrotados por una coalición política liderada por sandinistas des-radicalizados.

En El Salvador, Guatemala y Honduras, las guerras por poderes estadounidenses terminaron consolidando regímenes clientelistas que se encargaron de destruir la economía productiva y provocaron la huida de millones de refugiados de guerra hacia Estados Unidos. El dominio imperial estadounidense erosionó las bases del mercado laboral productivo y engendró bandas asesinas de narcotraficantes.

En resumen, en la mayoría de los casos las guerras por poderes de Estados Unidos lograron evitar el ascenso de regímenes nacionalistas de izquierdas, pero también condujeron a la destrucción de las bases económicas y políticas de un imperio neocolonial próspero y estable.

El imperialismo estadounidense en América Latina
Estructura variable, contingencias internas y externas, prioridades cambiantes y restricciones globales

Para entender las operaciones, la estructura y la actuación del imperialismo estadounidense en América Latina es necesario reconocer la constelación de fuerzas rivales que ha moldeado las políticas del estado imperial. A diferencia de lo que ha ocurrido en Oriente Medio, donde la facción militarista-sionista ha establecido su hegemonía, en América Latina las multinacionales han jugado un papel fundamental dirigiendo la política del estado imperial. En América Latina, los militaristas desempeñaron un papel mucho menos destacado, limitado por 
(1) el poder de las multinacionales, 
(2) el giro del poder político de la derecha a la centro-izquierda, y 
(3) el impacto de la crisis económica y el auge de las materias primas.

Al contrario que en Oriente Medio, la configuración del poder sionista ha tenido poca influencia en la política del estado imperial en esta región, ya que los intereses israelíes se concentran en Oriente Medio y, con la posible excepción de Argentina, América Latina no es una prioridad.

Durante más de un siglo y medio, las multinacionales y los bancos estadounidenses dominaron y dictaron la política imperial de Estados Unidos hacia América Latina. Las fuerzas armadas estadounidenses y la CIA fueron instrumentos del imperialismo económico mediante la intervención directa (invasiones), "golpes militares" por poderes, o la combinación de ambos.

El poder económico imperial estadounidense en América Latina alcanzó su punto más alto entre 1975 y 1999. Por medio de golpes militares por poderes, invasiones militares directas (República Dominicana, Panamá, Granada) y elecciones controladas civil y militarmente se crearon estados vasallos y se impusieron nuevos gobernantes clientelistas.

Los resultados fueron el desmantelamiento del estado de bienestar y la imposición de políticas neoliberales. El estado imperial dirigido por las multinacionales, y sus apéndices financieros internacionales (FMI, BM, BID) se encargaron de privatizar sectores económicos estratégicos muy lucrativos, se hicieron con el control del comercio y proyectaron un plan de integración regional que afianzó el dominio imperial de Estados Unidos.

La expansión económica imperial en América Latina no fue simplemente el resultado de las estructuras y las dinámicas internas de las multinacionales, sino que dependió de
(1) la receptividad del país "anfitrión" o, más exactamente, de la correlación interna de las fuerzas de clase en América Latina, las cuales a su vez giraban en torno al
(2) desempeño de la economía: su crecimiento o su susceptibilidad a las crisis.

América Latina demuestra que contingencias como la desaparición de los regímenes clientelistas y de las clases colaboradoras pueden tener un impacto negativo enorme en las dinámicas del imperialismo, socavando el poder del estado imperial y revirtiendo el avance económico de las multinacionales.

1975-2000
El avance del imperialismo económico de Estados Unidos durante el periodo que va desde 1975 hasta el año 2000 quedó patente en la adopción de políticas neoliberales, el saqueo de los recursos nacionales, el incremento de deudas ilícitas y la transferencia de miles de millones de dólares al exterior. Sin embargo, la concentración de riqueza y propiedad desencadenó una profunda crisis socioeconómica en toda la región, la cual eventualmente condujo al derrocamiento o destitución de los colaboradores imperiales en Ecuador, Bolivia, Venezuela, Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Nicaragua. En Brasil y en los países andinos surgieron poderosos movimientos sociales antiimperialistas, sobre todo en el campo. En las ciudades, los movimientos de trabajadores desempleados y los sindicatos de empleados públicos de Argentina y Uruguay encabezaron cambios electorales, instalando en el poder gobiernos de centro-izquierda que "re-negociaron" las relaciones con el estado imperial estadounidense.

La influencia de las multinacionales estadounidenses en América Latina se fue debilitando. Ya no podían contar con la batería completa de recursos militares del estado imperial para intervenir e imponer de nuevo presidentes clientelistas neoliberales, pues sus prioridades militares estaban en otra parte: Oriente Medio, el sur de Asia y el norte de África.

A diferencia del pasado, las multinacionales estadounidenses en América Latina no contaron con dos puntales esenciales del poder: el pleno respaldo de las fuerzas armadas estadounidenses y los poderosos regímenes cívico-militares clientelistas de Estados Unidos en América Latina.

El plan de las multinacionales estadounidenses de una integración en torno a Estados Unidos fue rechazado por los gobiernos de centro-izquierda. El estado imperial recurrió entonces a los acuerdos de libre comercio con México, Chile, Colombia, Panamá y Perú. Como resultado de la crisis económica y del colapso de la mayoría de las economías latinoamericanas, el "neoliberalismo", la ideología de la penetración económica imperial, quedó desacreditado y sus partidarios fueron marginados.

2001-2013
Los cambios en la economía mundial tuvieron un impacto profundo en las relaciones comerciales y de inversión entre Estados Unidos y América Latina. El crecimiento dinámico de China, el subsiguiente auge de la demanda y el aumento de los precios de las materias primas condujo a un considerable debilitamiento del dominio estadounidense en los mercados latinoamericanos.

Los países latinoamericanos diversificaron el comercio, buscaron y encontraron nuevos mercados exteriores, especialmente China. El incremento de los ingresos de las exportaciones se tradujo en una mayor capacidad de autofinanciación. Y tanto el FMI, como el BM y el BID, los instrumentos económicos que sirvieron para impulsar las imposiciones económicas de Estados Unidos ("condicionalidad"), fueron orillados.

El estado imperial estadounidense se enfrentó a regímenes latinoamericanos que adoptaron opciones económicas, mercados y medidas de financiamiento muy diversas. Con considerable apoyo popular en sus países y los mandos civil y militar unificados, América Latina fue saliendo tímidamente de la esfera estadounidense de dominación imperialista.

El estado imperial y sus multinacionales, enormemente inspirados por los "éxitos" cosechados en los noventa, respondieron al debilitamiento de su influencia utilizando el método de "ensayo y error" para enfrentar los nuevos obstáculos del siglo XXI. Los responsables de la política estadounidense, con el respaldo de las multinacionales, continuaron apoyando a los fracasados regímenes neoliberales, perdiendo toda credibilidad en América Latina. El estado imperial no supo adaptarse a los cambios, lo que hizo que aumentara la oposición popular y de los gobiernos de centro-izquierda a los "mercados libres" y la desregulación bancaria. A diferencia de las reformas sociales promovidas por el presidente Kennedy vía la "Alianza para el Progreso" para contrarrestar el impacto generado por la revolución cubana, esta vez no se diseñaron programas de ayuda económica a gran escala para imponerse a la centro-izquierda, quizás debido a las restricciones presupuestarias derivadas de las costosas guerras en otros lugares.

La desaparición de los regímenes neoliberales, el pegamento que mantuvo unidas a las diferentes facciones del estado imperial, dio lugar a propuestas rivales de cómo recuperar el dominio. La "facción militarista" recurrió a (y revivió) la fórmula del golpe militar para llevar a cabo la restauración: se organizaron golpes de Estado en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Honduras y Paraguay; salvo los dos últimos, todos fracasaron. La derrota de los representantes de Estados Unidos consolidó los regímenes independientes y antiimperialistas de centro-izquierda. Incluso el "éxito" del golpe estadounidense en Honduras tuvo como consecuencia una importante derrota diplomática: los gobiernos latinoamericanos condenaron el golpe de Estado y el papel de Estados Unidos, lo que terminó aislando a Washington todavía más.

La derrota de la estrategia militarista reforzó la facción político-diplomática del estado imperial. Con propuestas positivas hacia los en apariencia "regímenes de centro-izquierda", esta facción ganó influencia diplomática, mantuvo los vínculos militares y contribuyó a la expansión de las multinacionales en Uruguay, Brasil, Chile y Perú. Con los dos últimos países la facción económica del estado imperial consolidó acuerdos bilaterales de libre comercio.

Una tercera facción corporativo-militar, que se solapa con las otras dos, combinó cambios diplomático-políticos hacia Cuba con una estrategia muy agresiva de desestabilización política dirigida al "cambio de régimen" (golpe de Estado) en Venezuela.

Heterogeneidad de las facciones del estado imperial

La heterogeneidad de las facciones del estado imperial y sus orientaciones enfrentadas refleja la complejidad de los intereses implicados en la construcción del imperio en América Latina y tiene como consecuencia políticas aparentemente contradictorias, un fenómeno que resulta menos evidente en Oriente Medio, donde la configuración del poder militarista-sionista domina la formulación de políticas imperiales.

Por ejemplo, el aumento de las bases militares y las operaciones contrainsurgentes en Colombia (una prioridad de la facción militarista) se acompaña de acuerdos bilaterales de libre comercio y negociaciones de paz entre el gobierno de Santos y la insurgencia armada de las FARC (una prioridad de la facción de las multinacionales).

Recuperar el dominio imperial en Argentina supone
(1) maximizar las posibilidades electorales del jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el neoliberal Mauricio Macri;
(2) apoyar al conglomerado mediático imperial, Clarín, enfrentando la legislación que desconcentra el monopolio mediático;
(3) explotar la muerte del fiscal Alberto Nisman, colaborador de la CIA y el Mossad, para desacreditar al gobierno de Kirchner-Fernández; y
(4) respaldar a los fondos de inversión especuladores (buitres) en Nueva York para exigir el pago de intereses desorbitados y, con la ayuda de resoluciones judiciales cuestionables, bloquear el acceso de Argentina a los mercados internacionales.

Tanto la facción militarista como la de las multinacionales del estado imperial coinciden en apoyar una estrategia electoral y golpista con múltiples flancos, la cual busca restaurar el poder de un régimen neoliberal controlado por Estados Unidos.

2014 Recuperación del poder

Las contingencias que evitaron la recuperación del poder imperial durante la pasada década actúan ahora a la inversa.
1) La caída del precio de las materias primas ha debilitado a los gobiernos posneoliberales en Venezuela, Argentina y Ecuador. El menor crecimiento de China ha afectado a las estrategias de diversificación del mercado latinoamericano.
2) La decadencia de los movimientos antiimperialistas a consecuencia de las tácticas de cooptación de centro-izquierda ha reforzado las protestas y a los movimientos de derechas apoyados por el estado imperial.
3) El equilibrio interno de las fuerzas de clase se ha desplazado hacia la derecha, hacia los clientes políticos de Estados Unidos en Brasil, Argentina, Perú y Paraguay.

Reflexiones teóricas sobre la construcción del imperio en América Latina y Oriente Medio

La construcción del imperio estadounidense en América Latina es un proceso cíclico que refleja los cambios estructurales registrados en el poder político y la reestructuración de la economía mundial: fuerzas y factores que "ignoran" el estado imperial y la tendencia del capital a acumularse. La acumulación y expansión del capital no dependen simplemente de las fuerzas impersonales "del mercado", pues las relaciones sociales bajo las cuales funciona el "mercado" operan dentro de los límites de la lucha de clase.

La pieza central de las acciones del estado imperial, a saber, las largas guerras territoriales en Oriente Medio, están ausentes en América Latina. Lo que mueve la política del estado imperial estadounidense es la búsqueda de recursos (agro-mineros), fuerza de trabajo (empleados por cuenta propia con bajos ingresos) y mercados (tamaño y poder adquisitivo de 600 millones de consumidores). Detrás de la expansión imperial se hallan los intereses económicos de las multinacionales.

Aun cuando en este caso se hubiera podido sacar partido de una posición geoestratégica ventajosa –el Caribe, América Central y América del Sur están situados más cerca de Estados Unidos– predominan los objetivos económicos, no los militares.

Sin embargo, la facción militarista-sionista del estado imperial ignora estos motivos económicos tradicionales y deliberadamente opta por actuar teniendo en cuenta otras prioridades: el control de las zonas productoras de petróleo, la destrucción de las naciones o los movimientos islámicos, o simplemente acabar con los adversarios antiimperialistas. La facción militarista-sionista consideró que los "beneficios" para Israel, su supremacía militar en Oriente Medio, eran más importantes que asegurar la supremacía económica de Estados Unidos en América Latina. Este hecho se observa claramente si analizamos las prioridades imperiales en función de los recursos estatales utilizados para fines políticos.

Incluso si tenemos en cuenta el objetivo de la "seguridad nacional" y lo interpretamos en su sentido más amplio de garantizar la seguridad de los territorios nacionales del imperio, el ataque militar estadounidense a países islámicos impulsado por la ideología islamofóbica concomitante, los asesinatos masivos y el desarraigo de millones de musulmanes resultantes han producido el efecto contrario: terrorismo recíproco. Las "guerras totales" de Estados Unidos contra civiles han provocado ataques islamistas contra ciudadanos occidentales.

Los países latinoamericanos a los que apunta el imperialismo económico son menos beligerantes que los países de Oriente Medio que están en la mira de los militaristas estadounidenses. Un análisis coste/beneficio demostraría el carácter absolutamente "irracional" de la estrategia militarista. Sin embargo, si tenemos en cuenta la composición y los intereses concretos que mueven individualmente a los responsables de las políticas del estado imperial, vemos que existe algo así como una perversa "racionalidad". Los militaristas defienden la "racionalidad" de costosas e interminables guerras esgrimiendo las ventajas de adueñarse de "las puertas al petróleo" mientras que los sionistas esgrimen el mayor poder regional alcanzado por Israel.

Si bien durante más de un siglo América Latina fue un objetivo prioritario de la conquista económica imperial, en el siglo XXI ha perdido su primacía a favor de Oriente Medio.

1990-2000 Impacto de la desaparición de la URSS y la conversión de China al capitalismo

El mayor impulso hacia la exitosa expansión imperial de Estados Unidos no se lo dieron las guerras por poderes ni las invasiones militares. Más bien, el imperio estadounidense logró su mayor crecimiento y conquista con la ayuda de líderes políticos clientelistas, organizaciones y estados vasallos en la URSS, Europa del Este, los estados bálticos, los Balcanes y el Cáucaso.

La estrategia de penetración política y financiación a gran escala y a largo plazo que llevaron a cabo Estados Unidos y la Unión Europea contribuyó de manera exitosa al derrumbe de los regímenes colectivistas de Rusia y la URSS y a la aparición de estados vasallos. Estos pronto estarían a disposición de la OTAN y serían incorporados a la Unión Europea. Bonn se anexionó Alemania Oriental y dominó los mercados de Polonia, la República Checa y otros estados de Europa Central. Los banqueros de Estados Unidos y Londres colaboraron con los mafiosos oligarcas ruso-israelíes en actividades conjuntas para llevar a cabo el expolio de recursos, industrias, bienes inmuebles y fondos de pensiones. La Unión Europea explotó a decenas de millones de científicos, ingenieros y trabajadores altamente cualificados importándolos, o bien despojándolos de los derechos laborales y las prestaciones del estado de bienestar y sirviéndose de ellos como mano de obra barata en sus propios países.

El "imperialismo por invitación" avalado por el régimen vasallo de Yeltsin se apropió muy fácilmente de la riqueza rusa. Las fuerzas militares del Pacto de Varsovia entraron a formar parte de una legión extranjera en las guerras imperiales de Estados Unidos en Afganistán, Iraq y Siria. Sus instalaciones militares fueron convertidas en bases militares y emplazamientos de misiles para cercar a Rusia.

La conquista imperial estadounidense del Este creó un "mundo unipolar", en el cual los responsables de la toma de decisiones y estrategas de Washington creyeron que, como potencia mundial suprema, podrían intervenir impunemente.

El alcance y la profundidad del imperio mundial estadounidense se ampliaron con la incorporación de China al capitalismo y la invitación de su gobierno a las multinacionales de Estados Unidos y la Unión Europea a entrar y explotar la mano de obra barata del país. La expansión global del imperio estadounidense reforzó la sensación de poder ilimitado, alentando a sus gobernantes a ejercer dicho poder contra cualquier adversario o competidor.

Entre 1990 y 2000, Estados Unidos llevó sus bases militares hasta la frontera de Rusia. Las multinacionales estadounidenses fortalecieron su posición en China e Indochina. Los regímenes clientelistas de Estados Unidos en América Latina desmantelaron sus economías nacionales, privatizando y desnacionalizando más de cinco mil empresas públicas de sectores estratégicos lucrativas. Todos los sectores se vieron afectados: recursos naturales, transportes, telecomunicaciones y finanzas.

A lo largo de los años noventa, Estados Unidos siguió expandiéndose mediante la estrategia de la penetración política y la fuerza militar. El presidente George H. W. Bush emprendió una guerra contra Iraq. Clinton bombardeó Yugoslavia, y Alemania y la Unión Europea se unieron a Estados Unidos para dividir Yugoslavia en "mini-estados".

El crucial año 2000: la cima y el declive del imperio

El rápido y amplio proceso de expansión imperial, entre 1989 y 1999, las conquistas fáciles y el expolio concomitante crearon las condiciones para el declive del imperio de Estados Unidos.

El saqueo y empobrecimiento de Rusia condujo a la aparición de un nuevo liderazgo bajo el presidente Zar Putin, que estaba decidido a reconstruir el estado y la economía y poner fin al vasallaje.

El liderazgo chino aprovechó su dependencia del capital y la tecnología de Occidente para crear una poderosa economía exportadora e impulsar el crecimiento de un dinámico complejo industrial nacional público-privado.

En USA los centros financieros imperiales que habían florecido al calor de una regulación excesivamente laxa quebraron [¿?]. Los cimientos domésticos del imperio se estremecieron. La máquina de guerra imperial tuvo que competir [en el saqueo del estado]con el sector financiero por las partidas presupuestarias y los subsidios federales.

El crecimiento fácil condujo a la expansión excesiva del imperio. Las zonas de conflicto se multiplicaron en todo el mundo, reflejo del resentimiento y la hostilidad ante la destrucción provocada por los bombardeos y las invasiones. Los gobernantes clientelistas, estrechos colaboradores del imperio, vieron debilitado su poder. El imperio mundial superó la capacidad de Estados Unidos para controlar satisfactoriamente a sus nuevos estados vasallos. Los puestos avanzados coloniales reclamaron nuevos envíos de tropas y armas y nuevas inyecciones de dinero, en un momento en el que contrarrestar las tensiones internas exigía el recorte y el repliegue.

Todas las conquistas recientes –fuera de Europa– fueron muy costosas. La sensación de invencibilidad e impunidad llevó a los diseñadores del imperio a sobrestimar su capacidad de expandirse, de mantener el control y de contener la inevitable resistencia antiimperialista.

Las crisis y el colapso de los estados vasallos neoliberales en América Latina se aceleraron. Las revueltas antiimperialistas se extendieron desde Venezuela (1999) hasta Argentina (2001), Ecuador (2000-2005) y Bolivia (2003-2005). Surgieron regímenes de centro-izquierda en Brasil, Uruguay y Honduras. Los movimientos de masas conformados por comunidades indígenas y mineras tomaron un nuevo impulso en las zonas rurales.

Los planes comerciales imperiales que se habían elaborado para garantizar la integración centrada en Estados Unidos fueron rechazados. En su lugar proliferaron múltiples acuerdos regionales que excluían a Estados Unidos: ALBA, UNASUR, CELAC. La rebelión interna de América Latina coincidió con el ascenso económico de China. Un prolongado auge de las materias primas debilitó seriamente la supremacía imperial estadounidense. Estados Unidos tenía pocos aliados locales en América Latina y compromisos excesivamente ambiciosos para controlar Oriente Medio, el sur de Asia y el norte de África.

Washington perdió su mayoría automática en América Latina: su apoyo a los golpes de Estado en Honduras y Paraguay, su intervención en Venezuela (2001) y el embargo en contra de Cuba fueron repudiados por todos los gobiernos, incluso por los aliados conservadores.

Washington se dio cuenta de que resultaba mucho menos sencillo defender un imperio global que establecerlo. Los estrategas imperiales en Washington vieron las guerras de Oriente Medio a través del prisma de las prioridades militares israelíes, ignorando los intereses económicos globales de las multinacionales.

Los estrategas militares imperiales sobrestimaron la capacidad militar de vasallos y clientes, a los que Estados Unidos preparó muy mal para gobernar en países con movimientos armados de resistencia nacional. Aumentaron las guerras, las invasiones y las ocupaciones militares. A Iraq y Afganistán se sumaron Yemen, Somalia, Libia, Siria y Paquistán. Los gastos del estado imperial estadounidense excedieron con mucho cualquier transferencia de riqueza desde los países ocupados.

Cientos de miles de millones de dólares del Tesoro estadounidense fueron saqueados por una enorme burocracia mercenaria civil y militar.

El papel central de las guerras de conquista destrozó la infraestructura institucional y las bases económicas necesarias para que las multinacionales pudieran instalarse y ganar dinero.

2001 Guerra al Terror
Aferrado a las ideas estratégicas militares de imperio, el liderazgo militar-político del estado imperial diseñó una ideología global para justificar y fundamentar una política de guerra permanente y múltiple. La doctrina de la "guerra al terror" justificó la guerra en todas partes y en ninguna [incluso en su propio territorio]. La doctrina era "elástica", se podía adaptar a cada zona de conflicto e invitaba a nuevos compromisos militares: Afganistán, Libia, Irán y el Líbano fueron designados como zonas de guerra. La "doctrina del terror", de alcance global, ofreció una justificación para múltiples guerras y para la destrucción (no explotación) masiva de sociedades y recursos económicos. Sobre todo, la "guerra contra el terrorismo" justificó la tortura (Abu Ghraib), los campos de concentración (Guantánamo) y los objetivos civiles (vía drones) en cualquier parte. Las tropas fueron retiradas y enviadas de nuevo a Afganistán e Iraq a medida que aumentaba la resistencia. Miles de efectivos de las fuerzas especiales estuvieron en activo en montones de países, sembrando el caos y la muerte.

Además, el violento desarraigo, la degradación y la estigmatización de pueblos islámicos enteros propagó la violencia en los centros imperiales de París, Nueva York, Londres, Madrid y Copenhague. La globalización del terror del estado imperial se tradujo en terror individual.

El terror imperial dio lugar al terror al interior de los estados: el primero de forma sostenida, abarcando civilizaciones enteras, conducido y justificado por representantes políticos electos y autoridades militares. El segundo mediante un grupo transversal de "internacionalistas" que inmediatamente se identificaron con las víctimas del terror del estado imperial.

El imperialismo contemporáneo: perspectivas presentes y futuras
Para entender el futuro del imperialismo estadounidense es importante resumir y evaluar la experiencia y las políticas del último cuarto de siglo.

Entre 1990 y 2015 observamos un declive económico, político e incluso militar en la construcción del imperio estadounidense en la mayoría de regiones del mundo, aunque el proceso no es lineal y probablemente tampoco irreversible.

A pesar de que en Washington se ha hablado mucho de la necesidad de reconfigurar las prioridades imperiales para tener en cuenta los intereses económicos de las multinacionales, se ha conseguido muy poco... La estrategia de Obama de "bascular hacia Asia" se ha concretado en nuevos acuerdos militares con Japón, Australia y Filipinas alrededor de China, y refleja la incapacidad de diseñar acuerdos de libre comercio que excluyan a este país. Entre tanto, Estados Unidos ha reanudado la guerra y ha vuelto a entrar en Iraq y Afganistán, además de haber iniciado nuevas guerras en Siria y Ucrania. Está claro que la primacía de la facción militarista sigue siendo el factor determinante en el diseño de las políticas del estado imperial.

El motor militar imperial es aún más evidente en la intervención estadounidense en apoyo del golpe de Estado en Ucrania y la decisión subsiguiente de financiar y armar a la junta de Kiev. La ofensiva imperial en Ucrania y los planes para incorporarla a la Unión Europea y la OTAN constituyen una flagrante agresión militar: la extensión de las bases, las instalaciones y las maniobras militares estadounidenses hasta la frontera de Rusia, junto con la imposición de sanciones económicas, han perjudicado duramente el comercio y las inversiones estadounidenses en Rusia. La construcción del imperio estadounidense sigue dando prioridad a la expansión militar incluso a costa de los intereses económicos imperiales occidentales en Europa.

El bombardeo de Libia por parte de Estados Unidos y la Unión Europea arruinó el floreciente comercio y los acuerdos de inversión entre las multinacionales imperiales del petróleo y el gas y el gobierno de Gadafi... Los ataques aéreos de la OTAN destrozaron la economía, la sociedad y el orden político, convirtiendo Libia en un territorio invadido por clanes enfrentados, bandas, terroristas y la violencia armada.

Cambio en las estrategias imperialistas

1975-1990 y el papel central de la multinacionales y las Guerras por Poderes
Durante el último medio siglo, el liderazgo político y las estrategias del estado imperial han cambiado drásticamente. En el periodo que va de 1975 hasta 1990 las multinacionales tuvieron un papel central marcando la dirección de la política del estado imperial: aprovechando los mercados asiáticos, negociando la apertura del mercado con China, promoviendo y apoyando gobiernos neoliberales militares y civiles en América Latina, e instalando y financiando gobiernos pro-capitalistas en Rusia, Europa del Este, los Balcanes y los estados bálticos. Incluso en los casos donde el estado imperial recurrió a la intervención militar, Yugoslavia e Iraq, los bombardeos crearon oportunidades económicas favorables para las multinacionales estadounidenses. El gobierno de Bush padre favoreció los intereses petroleros de Estados Unidos mediante el programa "petróleo por comida" acordado con Sadam Husein en Iraq.

1993-2001 Administración Clinton y la política belico-comericial
Por su parte, Clinton promovió gobiernos de libre comercio en los mini-estados resultantes de la división de la Yugoslavia socialista.

No obstante, el liderazgo y las políticas del estado imperial cambiaron radicalmente desde finales de los noventa en adelante. El estado imperial del presidente Clinton estaba formado por antiguos representantes de las multinacionales, banqueros de Wall Street y conocidos militaristas y sionistas recién ascendidos.

El resultado fue una política híbrida con la que el estado imperial promovió de manera activa las oportunidades de las multinacionales bajo los regímenes neoliberales de los países ex comunistas de Europa y de América Latina, y amplió los lazos de éstas con China y Vietnam, mientras llevaba a cabo devastadoras intervenciones militares en Somalia, Yugoslavia e Iraq.

2001 Administración G W Bush y la preponderancia militarista en forma de Guerras Totales y Perpetuas
El "equilibrio de fuerzas" dentro del estado imperialista cambió drásticamente, inclinándose a favor de la facción militarista-sionista, a partir del 11 de septiembre de 2001: el ataque terrorista de origen dudoso y las demoliciones de bandera falsa en Nueva York y Washington sirvieron para afianzar a los militaristas que estaban al mando del enorme aparato del estado imperial. Como consecuencia del 11 de septiembre la facción militarista-sionista del estado imperial subordinó los intereses de las multinacionales a su estrategia de Guerras Totales:
- Esto, a su vez, llevó a la invasión, ocupación y destrucción de la infraestructura civil de Iraq y Afganistán en lugar de aprovecharla para la expansión de las multinacionales.
- El régimen colonial de Estados Unidos desmanteló el estado iraquí en lugar de reorganizarlo en función de las necesidades de las multinacionales.
- El asesinato y la migración forzosa de millones de profesionales cualificados, administradores y miembros del ejército y de la policía paralizaron cualquier recuperación económica en lugar de emplearlos al servicio del estado colonial y las multinacionales.

La enorme influencia militarista-sionista en el estado imperial introdujo importantes cambios en la política, la orientación, las prioridades y el modus operandi del imperialismo estadounidense. La ideología de la "guerra global al terror" sustituyó a la doctrina de las multinacionales a favor de la "globalización económica".

Las Guerras Perpetuas (los "terroristas" no estaban circunscritos a determinados lugares ni momentos) reemplazaron a las guerras limitadas y a las intervenciones para abrir mercados o instalar regímenes favorables a las políticas neoliberales que beneficiaran a las multinacionales estadounidenses.

Las guerras en Oriente Medio, el sur de Asia y el norte de África –contra países islámicos que se oponían a la expansión colonial de Israel en Palestina, Siria, el Líbano y el resto– pasaron a ocupar el centro de la actividad del estado imperial, desplazando a la estrategia para explotar las oportunidades económicas en Asia, América Latina y los países ex comunistas de Europa del Este.

Saqueo militarista del Tesoro estadounidense
[Que se suma al saqueo financiero por medio de rescates a la banca y la expansión cuantitativa]

La nueva concepción militarista de la construcción del imperio supuso gastos billonarios y no tuvo en cuenta ni se preocupó por las ganancias del capital privado. En cambio, bajo la hegemonía de las multinacionales, el estado imperial intervino para garantizar concesiones de petróleo, gas y minerales en América Latina y Oriente Medio, y las ganancias de las multinacionales compensaron de sobra los gastos de la conquista militar. La configuración militarista del estado imperial permitió el saqueo del Tesoro estadounidense para financiar sus ocupaciones, gastando enormes sumas en un ejército de colaboradores coloniales corruptos, en los "contratistas militares" privados, y en funcionarios militares estadounidenses responsables de adquisiciones (sic).

Anteriormente la expansión de las multinacionales en el exterior había generado beneficios para el Tesoro de Estados Unidos por el pago de impuestos directos y mediante los ingresos procedentes del comercio y la transformación de materias primas.

En la última década y media los mayores y más estables beneficios de las multinacionales se han producido en zonas y países donde la participación del estado imperial militarizado ha sido mínima: China, América Latina y Europa. Donde menos beneficios han obtenido y más han perdido las multinacionales ha sido en las regiones donde la implicación del estado imperial ha sido mayor.

Las "zonas de guerra" que se extienden desde Libia hasta Somalia, el Líbano, Siria, Iraq, Ucrania, Irán, Afganistán y Paquistán son las regiones donde las multinacionales imperiales han sufrido un mayor deterioro y abandono.

Los principales "beneficiarios" de las actuales políticas del estado imperial son los contratistas militares privados y el complejo militar-industrial-securitario estadounidense. En el exterior, los beneficiarios del estado incluyen a Israel y Arabia Saudita. Por otro lado, los gobernantes clientelistas jordanos, egipcios, iraquíes, afganos y paquistaníes han guardado decenas de miles de millones en cuentas off-shore.

Entre los beneficiarios "no estatales" se encuentran los ejércitos mercenarios por poderes. En Siria, Iraq, Libia, Somalia y Ucrania también se han visto favorecidos decenas de miles de colaboradores en las autodenominadas organizaciones "no gubernamentales".

El análisis coste-beneficio o la construcción del imperio bajo la protección del estado imperial militarista-sionista

Una década y media es tiempo suficiente para evaluar los resultados del dominio militarista-sionista en el estado imperial.

1991-2001
Estados Unidos y sus aliados y vasallos de Europa Occidental, sobre todo Alemania, lograron expandir su imperio en Europa Oriental, los Balcanes y las regiones del Báltico sin disparar un solo tiro. Estos países fueron convertidos en estados vasallos de la Unión Europea, sus mercados conquistados y sus industrias desnacionalizadas. Sus fuerzas armadas fueron contratadas como mercenarios de la OTAN. Alemania Occidental se anexó Alemania Oriental. La mano de obra cualificada barata, los inmigrantes y desempleados, aumentaron los beneficios de las multinacionales de la Unión Europea y Estados Unidos. Rusia fue temporalmente reducida a estado vasallo entre 1991 y 2001. El nivel de vida descendió vertiginosamente y se redujeron los programas del estado de bienestar. Aumentó la tasa de mortalidad. Las desigualdades de clase se ampliaron. Los millonarios y los mil millonarios se apropiaron de los recursos públicos y participaron con las multinacionales imperiales en el saqueo de la economía. Los líderes y partidos socialistas y comunistas fueron reprimidos o cooptados.

2001-actualidad
En cambio, la expansión militar imperial en lo que va del siglo XXI está siendo un fracaso muy costoso.

La "guerra en Afganistán" resultó una sangría de vidas y de dinero y provocó una ignominiosa retirada. Lo que quedó fue un débil gobierno títere y un ejército mercenario poco fiable. Ha sido la guerra más larga de la historia de Estados Unidos y uno de sus mayores fracasos. Al final, los movimientos de resistencia nacionalistas-islamistas –los llamados "talibanes" y los grupos de resistencia antiimperialistas etno-religiosos y nacionalistas aliados– dominan las zonas rurales, atacan continuamente las ciudades y se preparan para tomar el poder.

La guerra de Iraq, la invasión y los diez años de ocupación por parte del estado imperial diezmaron la economía del país. La ocupación fomentó la guerra etno-religiosa. Oficiales baazistas y militares profesionales se unieron a los islamistas-nacionalistas y formaron un poderoso movimiento de resistencia (EIIL) que derrotó al ejército mercenario chiita apoyado por el imperio durante la segunda década de la guerra. El estado imperial se vio forzado a volver a entrar y participar directamente en una larga guerra. El coste de la guerra se disparó hasta más de un billón de dólares. Se obstaculizó la explotación del petróleo y el Tesoro de Estados Unidos vertió decenas de miles de millones de dólares para sostener una "guerra sin fin".

El estado imperial estadounidense y la Unión Europea, junto con Arabia Saudita y Turquía, financiaron milicias mercenarias islámicas para invadir Siria y derrocar al régimen secular, nacionalista y anti-sionista de Bachar al Assad. La guerra imperial abrió la puerta para que las fuerzas islámicas-baazistas –EIIL– se extendieran hasta Siria. Los kurdos y otros grupos armados les arrebataron territorio y fragmentaron el país. Después de casi cinco años de guerra y crecientes costes militares, las multinacionales de Estados Unidos y la Unión Europea se han quedado fuera del mercado sirio.

El apoyo estadounidense a la agresión israelí contra el Líbano ha hecho que aumente el poder de la resistencia armada antiimperialista de Hezbolá. El Líbano, Siria e Irán constituyen en este momento una alternativa seria al eje de Estados Unidos, la Unión Europea, Arabia Saudita e Israel.

La política estadounidense de sanciones a Irán no ha logrado debilitar el régimen nacionalista y, en cambio, ha cercenado las oportunidades económicas de todas las grandes multinacionales del petróleo y el gas de Estados Unidos y la Unión Europea, así como las de los exportadores de artículos de fabricación estadounidense. China ha ocupado su lugar.

La invasión de Libia por parte de Estados Unidos y la Unión Europea destruyó la economía y supuso la pérdida de miles de millones de dólares en inversiones de las multinacionales y la interrupción de las exportaciones.

La toma del poder por el estado imperial estadounidense mediante un golpe de Estado por poderes en Kiev, provocó una poderosa rebelión antiimperialista dirigida por milicias armadas en el Este (Donetsk y Lugansk) y la aniquilación de la economía ucraniana.

En resumen, el control militar-sionista del estado imperial ha conducido a largas y costosas guerras imposibles de ganar que han debilitado los mercados y los proyectos de inversión de las multinacionales estadounidenses. El militarismo ha reducido la presencia económica imperial y ha provocado movimientos de resistencia antiimperialistas cada vez más amplios, a la vez que ha aumentado la lista de países inviables, inestables y caóticos que escapan al control imperial.

El imperialismo económico ha seguido obteniendo beneficios en partes de Europa, Asia, América Latina y África a pesar de las guerras imperiales y las sanciones económicas que el enormemente militarizado estado imperial ha llevado a cabo en otros lugares.

Sin embargo, la toma del poder en Ucrania por los militaristas estadounidenses y las sanciones a Rusia han erosionado el lucrativo comercio y las inversiones de la Unión Europea en Rusia. Bajo la tutela del FMI, la Unión Europea y Estados Unidos, Ucrania se ha convertido en una economía fuertemente endeudada, al borde de la quiebra, dirigida por cleptócratas totalmente dependientes de los préstamos del extranjero y la intervención militar.

Al priorizar las sanciones y el conflicto con Rusia, Irán y Siria, el estado imperial militarizado no ha conseguido profundizar y ampliar sus lazos económicos con Asia, América Latina y África. La conquista política y económica de Europa del Este y partes de la URSS ha perdido importancia. Las guerras perpetuas perdidas en Oriente Medio, el norte de África y el Cáucaso han mermado la capacidad del estado imperial para llevar adelante la construcción del imperio en Asia y América Latina.

La pérdida de riqueza, los costes internos de las guerras perpetuas, ha erosionado las bases electorales de la construcción del imperio. Solamente un cambio radical en la composición del estado imperial y una reorientación de sus prioridades para situar la expansión económica en el centro de las mismas podrían impedir el actual declive del imperio.

El peligro está en que si el estado imperialista sionista militarista sigue interviniendo en guerras perdidas puede subir la apuesta y deslizarse hacia una confrontación nuclear: ¡un imperio entre cenizas nucleares!